martes, 16 de febrero de 2016

Todos usan recursos estatales

Por Alfredo Freites ;-
El tema de los recursos del Estado y su uso en campaña electoral es tan viejo como el rascar.
Todo candidato encumbrado lo niega. Los contrarios de la oposición lo afirman.
Sin embargo, todos, gobierno y oposición, usan los recursos del Estado para su provecho. El gobierno es tanto el Ejecutivo como la alcaldía. Quien está más alto cuenta con más visión estratégica y siempre hay forma de encubrir las operaciones y lavar las manchas. El Poder Ejecutivo tiene una campaña de autopromoción. En esos spots no se le dice a la gente que vote por Danilo, no. Sencillamente se presenta  al público, con toda fineza, lo útil que es para el país un gobierno semejante.
Cientos de millones de pesos se invierten en ese capítulo. Se presenta a la administración gubernamental como una eficiente maquinaria en favor de los desaliñados de la fortuna. Todo lo que el Gobierno emprende es  útil; lo que realiza lo culmina con éxito en beneficio de todos. Nadie puede decir lo contrario
No menos hacen los partidos que en alguna medida tienen control de una porción del erario.
Los cabildos son ahora una estructura con su propio combustible y agentes de lubricación. Es una de las muestras del crecimiento político nacional. Tienen luz propia. Los candidatos presidenciales tienen que contar con ellos. De nada se pueden alzar en rebeldía. Su poder va creciendo y con esto su autonomía. Son ellos los que tienen más contacto con los electores. Y lo saben. Son fundamentales en el trabajo local.
Los alcaldes usan de forma “medalaganaria”  los recursos económicos oficiales puestos a su control. En campaña electoral los emplean en  autopromoción y también en apoyo a los candidatos de su partido.
Lo mismo ocurre con los senadores y diputados. En virtud del control que tienen sobre el presupuesto nacional, se asignan recursos sin fondo y en barrilito es poca cosa a la hora de brindar su solidaridad a los compatriotas. La gestión social de los congresistas no tiene otro fin que ablandar la conciencia de los electores.
El uso de los recursos del Estado es una acusación que rebota como el eco,  se asienta  en el estilo populista de hacer política y la ausencia de una ley de partidos que establezca el código de actuación.
La ausencia de las reglas de juego es culpa de todos. Lo demás es un teatro.