martes, 9 de febrero de 2016

Medina habló de dar gabela a la oposición. Ahora no.

Por Orlando Gil ;-
SEGUNDA VUELTA.- Escuchar a los voceros oficiales y oficiosos de oposición es un ejercicio fascinante, cautivante, enriquecedor. La tortilla se volteó y ahora las encuestas, todas, se expresan a favor, pero no porque den ganador a Luis Abinader, sino porque aseguran doble vuelta. Preguntan y dicen que si las elecciones fueran hoy el tanto por ciento mayoritario favorece a Danilo Medina, solo que en ocasiones no sería tan suficiente como el cincuenta más uno para garantizar el triunfo del candidato oficialista. Afirman, y se regodean, de que existe una tendencia, y esa tendencia es a la doble vuelta, y en la segunda vuelta Abinader se impondría a Medina.
Ninguna de las mediciones lo dice así, a lo claro, pero los oponentes se mecen en esa cuna y el niño la mar de feliz. Hasta Guillermo Moreno celebra la posibilidad de la segunda vuelta, y sería cosa de loco, pues sus números se hallan tan distantes del primero y segundo lugar que una doble vuelta no haría más que marearlo más. Pues no solo no alcanzaría la meta, sino que tampoco haría de comodín, de bisagra, luego de haber satanizado por igual al gobierno y a la principal fuerza de oposición. No obstante, se deja seducir, fascinar, cautivar por la segunda vuelta…
GAGÁ, GULOYA.- Los oficialistas, por el contrario, bailan gagá como si fuera música guloya. Lo primero sea lo primero. Tienen sus propias encuestas, y son tantas que puede equivocarse una, pero no todas. Pudieron haber dejado pasar la Gallup-Hoy, pero se dieron cuenta que la operación era contraria a sus intereses. Los encantaban con un baile de guloyas y la celebración era de gagá. Mataron la inocencia, y esperan no haber fracasado como Herodes, pues al poner su causa en manos de terceros, si no cavaban su tumba, por lo menos se ponía a las puertas del cementerio. El poder, que es lo que está en juego, es algo demasiado importante para respetar protocolo. Además, advirtieron elementos extraños, y sobre todo recordaron que el que se agacha a tomar el jabón en baño de preso, aunque resbale o se levante rápido, no la cuenta. Que una encuesta colombiana que nadie conocía, que otra mexicana de la que no se había oído hablar, que el inicio de una guerra de mediciones sin que los oficialistas tiraran la primera piedra, eran situaciones a considerar...
SIN RONQUIDO.- Los oficialistas se dieron cuenta de que el método de lectura de la guardia es provechoso. Nunca al derecho, siempre al revés. La intención del voto es importante, y debiera ser elemento decisivo. Pero no. Entre percepciones conviene la más favorable. Por ejemplo, no importan los porcentajes y ese juego perverso de primera o segunda vuelta, y resultan mejores otras dos: ¿Quién cree usted que ganaría las elecciones? El más alto porcentaje responde que Danilo Medina. ¿Cree usted que los comicios se decidirán en primera o segunda vuelta? En primera vuelta. Aunque el presidente Danilo Medina se constituye en la excepción. No se duerme, ni deja que se duerman sus leales. Reitera que hay que buscar los votos, de ser posible, debajo de las piedras, e incluso anunció que estará en las calles desde el pasado fin de semana hasta el 13 de mayo; sería el último día de campaña. La oposición no lee como la guardia, e interpreta ese pronunciamiento, y la frenética actividad que lo acompaña, como signos de debilidad. Piensa que si tuviera las elecciones ganadas, se dedicara al sueño, como cualquier bestia después de un hartazgo…
ARROYO CANO.- Los oficialistas se molestaron con el spot en que aparecían Danilo Medina y Miguel Vargas comiéndose a pedazos, y como si fuera el más dulce de los bizcochos, el poder y las demarcaciones nacionales. Sin embargo, lo dejaron pasar. Eran tiempos de holganza y de vagancia y la campaña no había entrado en sus buenas. Los descuidos eran permisibles, y el presidente Medina habló de dar gabela a la oposición. Ahora no. Por la razón que fuera, ni descuido ni gabela. El más reciente spot presenta la realidad de Arroyo Cano, la patria chica del mandatario, y ninguna comunidad más olvidada. La primera puñalada no provocó sangre, pero no así la segunda. Ni siquiera a borbotones, sino río incontenible. La respuesta no solo fue rápida, sino contundente. Arroyo Cano, si no es tacita de oro, se le aproxima. Y la propaganda de la oposición no solo se repliega, sino que se vale de la insidia para abandonar ese escenario de guerra. Denuncian la persecución de los actores de la publicidad en cuestión. Aunque todavía no se llega a ese extremo…