jueves, 4 de febrero de 2016

Los perros ayudan a curar el cáncer en personas y los médicos revelan cómo

Los perros son clave para aprender a curar el cáncer en personas. Y también se aprovechan de los últimos logros de la medicina humana, ha revelado un encuentro de oncólogos. 
Seis tratamientos de cáncer desarrollados con perros han sido aprobados de forma parcial o íntegramente para combatir los tumores malignos en los seres humanos durante el último lustro. Los médicos hablan ya de una oncología comparativa entre ambas especies y la califican del enfoque más prometedor para combatir este tipo de enfermedades.
Un fórum de oncólogos celebrado en Estados Unidos se centró en el papel de los perros en la cura de las enfermedades cancerígenas. Pero esta vez no hablaban de perros de laboratorio. Actualmente los animales también salen ganando de la cooperación entre médicos y veterinarios, revela un artículo que recoge los resultados de esa reunión en el suplemento 'Translational Medicine' de la revista 'Science'.
El intercambio de ideas sobre cómo curar el cáncer no es unilateral y existen múltiples casos en los que veterinarios han tratado a perros con los métodos más novedosos creados para los humanos, puesto que estos animales desarrollan casi todas las variedades de cánceres que padece nuestra especie. Es por eso que los médicos sugieren buscar tratamientos 'cruzados', es decir, que se elaboran en una de las dos especies para aplicarse luego a la otra.
La ventaja que ofrecen los animales (y de la que ellos también se benefician) es que pueden recibir novedosos tratamientos experimentales muy eficaces antes de que sean aprobados para aplicarse en la medicina humana. Según el artículo, aplicarlos a los perros ofrece también "una oportunidad única para modelar los tratamientos preclínicos".
Las estadísticas de las instituciones sanitarias estadounidenses publicadas por la agencia AP en enero pasado muestran que el cáncer ha llegado a ser "el asesino número uno" en 22 de los 50 estados del país. Paulatinamente está reemplazando a las enfermedades cardiovasculares como la causa más frecuente de muerte humana. Y eso a pesar de que el índice de mortalidad a causa del cáncer se redujo un 23% en 2014 en comparación con el máximo alcanzado en 1991.