martes, 26 de enero de 2016

"Sin Novedad en el Frente"

Por Orlando Gil ;-
UN SOLO BOSTEZO.- La candidatura a senador de Hipólito Mejía por la provincia de Santiago corrió como reguero de pólvora por ser un hecho extraordinario. La campaña electoral, aunque los interesados parecen no darse cuenta, discurre de manera monótona, rutinaria y aburrida. Como el título de la novela de Erich María Remarque sobre la primera guerra mundial: “Sin Novedad en el Frente”. Las encuestas son las mismas, y al saberse que no se producen cambios notorios bajan de intensidad y frecuencia.
Hubo que recurrir a un método basado en WhatsApp para lograr resultados diferentes. Las proclamaciones oficialistas, tres o cuatro por fin de semana, pero nada que altere el pulso o merezca recordarse.  Y no importa si se trata del Presidente de la República y los partidos aliados o de los senadores peledeístas de la reserva. El candidato Danilo Medina aguijonea a sus oponentes, o los puncha, pero ni sienten la picada ni botan sangre, pues reaccionan con los guantes caídos. Como boxeadores fuera del cuadrilátero. El mandatario, incluso, se les ríe en la cara, y a manera de perdonavidas dice que se acabó la gabela. Esto es, que si no la aprovecharon, que no se quejen de las consecuencias...
LO QUE NUNCA SE HACE.- ¿Cómo puede la campaña electoral despertar expectativas, levantar fervores, multiplicar adhesiones, si los partidos y los candidatos de oposición hicieron suya la consigna del gobierno: Hacer lo que nunca se ha hecho? La no campaña, la anticampaña. El gobierno come solo, pero es porque no hay más comensales sentados a la mesa. Y el hecho es tan innegable que lo reconocen y  deploran los voceros oficiosos. Es más, hay mayor debate y reconvención en las redes que en las plazas públicas, en los parques, en las calles. Vale más el susurro y la murmuración que el pronunciamiento abierto y de fondo, y ese ánimo se da por igual en las fuerzas principales como en los núcleos emergentes. No hay alternativa, o por lo menos no real, ni contundente. El PRM, por ejemplo, nació con vocación opositora, y fue desde el principio la manera de descalificar al PRD. Sin embargo, dónde o cuándo o cómo expresa esa oposición. Cada propósito se queda, ni siquiera a mitad de camino, sino en la arrancada. Por ejemplo, ya no se habla de la rebaja de los combustibles o de la tarifa eléctrica...
MOSAICO DE RECORTES.- Este caso se pasa de interesante, y confirma el espíritu de abandono propio de la oposición, pues el gobierno desmontó esa campañita de lo más fácil. Publicó en los medios impresos un arte con recortes de periódicos. Esto es, un mosaico con declaraciones de técnicos, si se quiere expertos en la materia, pero también opinantes habituales. La ciencia y la conciencia no fueron de la mano, pues no eran voces independientes, eran interesadas, y sobre todo cercanas a la administración. ¡Qué maravilla! Ganó el pleito, o neutralizó la embestida sin gastar municiones, y con armas que no eran suyas, y francotiradores de la calle, o que por lo menos no eran de la casa. El tema de las rebajas, tanto de combustibles como de energía eléctrica, era bueno, y políticamente útil, y favorable en campaña, y sin embargo,  lo dejaron caer, y difícilmente puedan levantarlo. No es la primera vez, y la impresión que se tiene amarga la boca, pues en política la oportunidad que se pierde, no se recupera, y el tanto fallar en golpear lanzamientos, da ponche...   
TAMPOCO HAY CONSIGNA.- Le corregía por estos días a un candidato de oposición el uso de la expresión de “e’pa fuera que van”, alegando que esa consigna era peledeísta. Sin embargo, lo cierto es que se sigue “Sin Novedad en el Frente”. No hay una frase nueva que sea grito de batalla contra la actual administración, y no es verdad que lo que fue útil para un candidato, puede serlo para otro. Falta originalidad, creatividad, y esas carencias podrían ser parte del problema. A veces una palabra tiene más fuerza que un candidato, que un partido, que una campaña, pues se hace circunstancia y cataliza. Antonio Guzmán y el Cambio en 1978 funcionó contra un Joaquín Balaguer que llevaba doce años, toda una era. Luis Abinader intenta asumirlo, y la era de los peledeístas por igual  es de doce años, pero sus potenciales aliados, colocados un poco más a la izquierda, lo descalifican. Y no lo hacen por lo que dice o promueve, sino por su compañía. Creen que el que anda con reformistas a la semana cojea, y que con tales compañeros de ruta difícilmente pueda representar El Cambio...