miércoles, 27 de enero de 2016

De líderes y candidatos

Por Ruddy L. González ;-
Del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española leemos:
ïLíder: ‘Director, Jefe, conductor de un partido político o de una colectividad’ Liderazgo: ‘Situación de superioridad’
Candidato: ‘Persona que pretende, aspira o es propuesta para alguna dignidad, honor o cargo’Ö Candidatura: ‘Papeleta en que va escrito o impreso el nombre de uno o varios candidatos’
A la letra, la diferencia entre el líder y liderazgo está separada por una brecha, y grande, del candidato y la candidatura.
En la práctica, esa diferencia abismal se presentan en el actual proceso electoral con Danilo Medina, un candidato convertido el líder desde hace años, frente a un Luis Abinader y/o un Guillermo Moreno, ‘dirigentes’ convertidos hoy en candidatos.
Esta diferencia es la que marca el tono y temas de campaña.
Danilo Medina, como líder de la nación y de su partido, tiene una obra que exhibir, programas concretos, como son la siembra de aulas en toda la geografía nacional,  aumentos continuos de salarios y capacitación de maestros, la tanda extendida, el desayuno, almuerzo y merienda escolar, libros, zapatos y uniformes para los estudiantes, para enfrentar los problemas de la educación; remodelación y equipamiento de más de 60 hospitales en toda la nación en aras de mejorar la calidad de la salud; soluciones sectoriales logradas con las regionalmente famosas visitas sorpresas; el exitoso plan de alfabetización de adultos; soluciones viales para interconectar la nación; una lucha titánica por la transparencia en el manejo de los recursos públicos y el respeto a las libertades.
Mucho que se ha hecho, mucho por hacer, mucho que se está haciendo. Por eso la campaña electoral de Danilo, decente y coherente, se basa en las realizaciones de su gestión y las garantías de consolidar esos logros y la ejecución de otros en carpeta.
Luis Abinader, como candidato del grupo PRM --en el que no ha alcanzado la categoría siquiera de dirigente máximo-- solo ofrece, y puede, ofertar sueños, porque no tiene hoja de servicio público que le sirva de marco de referencia, y quien podría hacerlo desde su entorno, Hipólito Mejía, no es el mejor ejemplo, tras el desastre en que su Gobierno sumió la nación en el cuatrienio perdido 2000-2004.
De Guillermo Moreno si que hay poco de que hablar, porque apenas irradia la frustración y rabia que afloran en cada declaración o discurso, basados únicamente en una honestidad que predica, también sin punto de referencia de ejecución propia.
En este escenario, en que según las principales encuestas los dominicanos indican que no están dispuestos a la aventura, es que los candidatos opositores y sus acólitos insisten en propalar división en el partido oficial y el entorno del líder postulante a la reelección. Al no lograrlo, esos candidatos aspirantes arreciarán su ríspida campaña a tonos personales y hasta de amenazas que, como les prometí la semana pasada, será un tema de un próximo comentario.