miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ruidos en la política, utilidad para el gobierno y la oposición

Por Orlando Gil ;-
LO MARGINAL.- Una impresión se puede borrar de mil maneras en política, pero no sucede lo mismo con una percepción. Número más, número menos, el gobierno mantiene la ventaja, y como no es una gestión que se caracteriza por acciones extraordinarias, sus errores, sus omisiones, no serían suficientes para alterar el curso previsto. La oposición, que debiera apurar el paso, se entretiene o se deja entretener con situaciones marginales.
Por ejemplo, el conflicto alrededor de la cementera Abinader se mantiene sobre el tapete. En vez de dejarlo consumirse en su propia salsa, se toca y se retoca. Unas declaraciones de Luis Abinader fueron entendidas fuera de contexto, al decir que ni muerto se juntaría con el presidente Danilo Medina. El ministro de Energía y Minas replicó, y por si fuera necesario, Roberto Fúlcar repitió un argumento mentiroso, de que esos ataques eran consecuencia de la caída del candidato oficial y el ascenso del candidato de oposición. Lo cierto es que si no se calla un bando, tampoco el otro, en un juego perverso que no da ganancia ni pérdida a ninguno. Como dije al principio del affaire, cada cual conserva las simpatías y adhesiones, y cada opinión que se emita, del lado que fuere, será interesadaÖ
LAS DEBILIDADES.- Como no es un gobierno perfecto, debe tener muchos puntos débiles que pueden aprovecharse en una campaña. Solo que hay que buscarlos y disponerlos de manera que afecten al contrario. La corrupción pudo ser un arma efectiva, pero en manos de terceros se convierte en un relajo.  La parada frente a OISOE parece cosa de muchachos. Eso de anticiparse o sorprender a la policía da risa, puesto que sin reacción de las autoridades, la protesta no existe. No es que se procure la represión, como algo propio de la actividad, pero si los activistas se ponen y después ellos mismos se quitan, se constituyen en una normalidad. Y se supone que esa no es la idea, y si lo fuere, habría que reconocerlo como un acto ocioso, sin ninguna utilidad política. En un país con tantos ruidos, incluso fuera de la política, uno más, es eso: uno más. Era tiempo, y parece que no llegará, que esas pequeñas demostraciones fueran puestas en el contexto de la campaña. En días pasados se dio cuenta, como hecho risueño, de que los directivos de un partido de oposición se aparecieron al lugar cuando ya la protesta se había levantado...
LO JUSTICIABLE.- El propio caso de los jueces se extravía en el camino y no llega a su destino. Los primeros disparos fueron contra un juez renunciante y una jueza suspendida, pero a poco el punto de mira giró hacia las cabezas del presidente de la Suprema Corte de Justicia y el Procurador General de la República. Ahora el malo de la película es El Procurador de Leonel. No es que hayan apeado al gobierno del cuadrilátero, pero sí que en la cartelera figura con letras más grandes el ex mandatario. Mariano Germán, sin dudas, y Francisco Domínguez, por igual, pero solo en los trailers, que en la película el papel de genio del mal lo hace Radhamés Jiménez. Incluso se recuerda, de pasada, que la justicia no es de Danilo Medina, sino de Leonel Fernández. De ser así, las culpas van a cuenta ajena, y el gobierno queda al margen y se salva de un posible encierro, como sucedió al principio del mandato, cuando el déficit fue obra de la administración anterior, la de Leonel Fernández, y la entrante sacó tanto beneficio que todavía le dura...
¿INTER QUÉ?.- En esa circunstancia ¿cómo esperar que la idea peregrina de la interpelación encuentre cabida en el Congreso Nacional? Lo que decía: un juego de muchachos en un parque público y que divierte a distancia a los adultos, que observan o vigilan. Los asuntos de envergadura en manos de terceros y sin ninguna utilidad política. Se dijo desde un principio que las altas cortes estaban en manos de los peledeístas, y de ser así no se podía esperar que actuaran contra sus patrocinadores. Pero igual se sabe que las cámaras legislativas, ahora que peledeístas y perredeístas andan de la mano, responden a un solo dominio. El oficial. Entonces, si la calle no provoca situaciones que puedan aprovecharse políticamente, y los poderes públicos lucen más que blindados, ¿cuáles espacios pueden servir a la causa opositora? Las encuestas, por ejemplo. Se quiere dar al gobierno una medicina adulterada, como si se olvidara que patentizó la verdadera, o que los anticuerpos superan y neutralizan las mutaciones. No se asiste a una especie de fatalismo, pero sin imaginación ni creatividad, o audacia, será difícil ganar la prueba...