viernes, 23 de octubre de 2015

El coronel se ponchó

Coronel Radhames Santos Aquino

Por Alfredo Freites ;-
El sentido de la oportunidad es un valor de uso. Manejar el tiempo es habilidad que hasta los músicos ponderan como materia prima. Sin embargo el coronel Radhames Santos Aquino olvidó que las segundas partes nunca fueron buenas. El raso periodista quedó bien porque planteó un tema corporativo, no personal. Se convirtió en el vocero de los policías.
El coronel de la Policía Santos Aquino, le hizo un swing atrasado al uso de los medios de comunicación para frenar el alud en su contra. No le luce al rango que ostenta, usar todas las bocinas para acusar con un tema baladí, al general al mando de la dotación de Santiago.
Decir que lo persiguen hasta lograr su puesta en retiro por que hizo una fi esta de celebración del despido en el pasado del general Alberto Then, carece de fuerza. En todos los grupos humanos existen fricciones y divergencias. La Policía no está al margen.
Tampoco le luce hacerse la víctima.
Es un coronel de la Policía, no un jefe de patrulla de los Boy Scouts. Ante la opinión pública su caso no luce un atropello del superior, sino un imitador para coger prensa.
La forma como actúa el coronel Santos Aquino no quiere decir que carezca de verdad sus planteamientos. Incluso el alto ofi cial puede tener la razón, pero es casi seguro que en las instituciones coercitivas tienen que existir procedimientos para enfrentar situaciones de supuesta persecución de parte de superior. Luce raro que no haya apelado a esas instancias.
Si las intenciones atribuidas al general Then son ciertas, ahora debe estar riendo con las muelas de atrás porque el coronel Santos Aquino se sacó él solito; no puede alegar desconocimiento de qué es la disciplina ni sus límites.
El refrán dice que la soga rompe por el lado más fl aco. Esto viene como anillo al dedo del coronel Santos Aquino. En los casos de las denuncias de un lado está un general en un tema personal, y el otro es un raso periodista que con su imputación representa a todo el cuerpo policial.
Además cayó simpática su versión del salario cebolla. Se ganó las redes como pescador de oportunidades.
El coronel Santos Aquino, falló.
Sus alegatos son pobres y lloverán las acusaciones. Por lo pronto ya lo tildan del novedoso delito de cobrar los salarios de otros “policías”.