jueves, 1 de octubre de 2015

“Danilistas” fuñendo al Presidente


Por Ignacio Nova ;-
El país está sumido en el espanto por el suicidio —según la policía— o la muerte por aclarar —según los familiares— del arquitecto David Rodríguez García, quien el pasado viernes saltó a una trágica notoriedad al ser encontrado muerto en un baño de la Ofi cina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), dejando una supuesta nota de confesión y acusación contra miembros del personal de esa entidad puestos bajo arresto por la Procuraduría General de la República el pasado martes.
La nota revela mafi as de empleados que bajo el disfraz de danilistas están fuñendo al Presidente al corroer su obra magna: la transparencia, la igualdad de oportunidades y el apoyo a la Educación.
Con un cinismo de ofensivo descaro, sus acciones dicen que a lo interno de ese falso danilismo el tema corrupción es parada cínica y paño con pasta porque la práctica continúa “vivita y coleando”, punzante y pesada, torturando y fuerte bajo la bella apariencia de laboriosidad ética.
El periódico HOY la catalogó como lo bajo de un témpano en cuyas profundidades hay un mal grande, nosotros decimos: insondable y putrefacto.
Es una praxis inaceptable ya porque nutre la barbarie y burla los canales construidos por la lucha por oportunidades iguales a favor de los sectores micro, pequeño y medianos del empresariado nacional. Una demanda que el presidente Medina se esfuerza por satisfacer, con acciones, convicción y determinación, día tras día.
En este hecho, que enluta a los familiares y amigos del arquitecto, sigue muriendo la esperanza de que alguna vez el gobierno sea vía efectiva para que la gente de bien y laboriosa pueda fundar riquezas y forjar seguridades para aquellos que trabajan.
A esa tarea el Presidente se ha dedicado.
Día tras día. Semana tras semana. Visitando comunidades y asociaciones. Sorteando obras, dando oportunidades. Decretando y organizando las compras. Pero, para burlar esos deseos y visiones, vienen a actuar los bellacos de las coimas.
Disfrazados de danilistas.
Se han erigido en red y obstáculo para los emprendedores; en impedimento para que la gente de bien, talento y capacidad sirva al gobierno, al país y a la economía, y pueda recibir sin traumas la compensación justa de su trabajo y esfuerzo sin que falsos seguidores que de hecho están fuñendo al Presidente intermedien para quedarse con el 30-60% y pudrir todo ese esfuerzo hermoso y grande.
Han estructurado el gobierno para que alimente las anomias, su calidad antisocial, la corruptela. Con ello fuñen al Presidente y los aportes y esfuerzos de otros. ¡Y ríen, burlándose! Se trata de gente sin capacidades.
Cuyo único talento es delinquir.
Gente que dice “No necesito saber sino a uno que sepa”.
Hiere y muerde la piel y el alma saber que un profesional cuya formación como persona capaz y de bien costó recursos a familiares, y al Estado pueda terminar muerto al comprobar que cayó en esa trampa, al sentir que de ella no puede salir, al ver que unos falsos danilistas le matan sus opciones.
Eso hiere y muerde la piel y el alma.
Por como impacta el sueño nacional por una sociedad política afincada en la reciedumbre y la transparencia, como quiere el mandatario, por lo que trabaja.
Los coimeros disfrazados de danilistas impiden que se fortaleza el “buen burgués”, como motor del desarrollo económico y bienestar social. Propician que engorde, sí, el capitalismo salvaje que va tras la plata y los incautos con instintos y crueldades infinitas y bestiales. Realidad que ellos representan.
Matan, en consecuencia, la esperanza del buen burgués, lo que las acciones y el trabajo de hombres y mujeres de talento y laboriosos empujan a diario. Personas enamoradas de sueños; que ven en su capacidad de solucionar problemas las oportunidades de realizar sus vocaciones y, en consecuencia, recibir la retribución correspondiente, redistribuyendo riqueza al pagar impuestos, sueldos y salarios.
Esa es una de las consecuencias peores de la muerte de este joven arquitecto y constructor. Está matando un ideal. Hace unos meses, a otro debieron detenerlo porque amenazó con suicidarse.
Eso pone en evidencia que dentro del gobierno persisten fuerzas de “danilistas” terribles y oscuras.
Quieren llevar a las cloacas la obra grande del presidente Medina.
Es claro que están organizadas alrededor de las unidades desde las que fluyen los fondos públicos, las órdenes y las compras. Que allí se estructuran en mafias para medrar en el flujo financiero cuyo curso interfieren agresivos, sectarios y a toda costa.
Unidades cerradas y auto protegidas.
Quien no entra en su juego, “¡E’ pa’ fuera que va!”. Y si entra, queda en la pobreza a pesar del trabajo. O termina suicidándose, como Rodríguez García. No dejan escapatoria.
Su desesperación es enriquecer rápido.
Es ingenuo pretender que la sociedad crea que se trata de los niveles bajos del gobierno. Es algo heredado y se ejecuta y coordina en los mandos de segundo y tercer grado, al menos. Ocurre en un país donde chivateo y chisme son más del 50% de la gestión pública. Donde los de arriba poco ignoran.
La sociedad y el Presidente se han esforzado para entregar el 4% del PIB a Educación. Al demorar los pagos, los coimeros de Educación y del ISOE han dicho al país que, en relación a la construcción de aulas, el Presidente ha ordenado “Ni una menos” sin garantizar los fondos necesarios.
Un irrespeto intolerable. Una mentira irresponsable que, por demás, está fuñendo al Presidente.
Para cualquier empresario, coimas del 30-60% como las denunciadas por Listín Diario son inaceptables.
Ningún precio aguanta eso. Y el resultado de ello medra, forzosamente, la calidad de las obras e insumos.
¿Cómo supervisa quien paga? ¡Líbrenos Dios de un terremoto! El pasado martes Listín llamó a impedir que “actos de esta naturaleza” empañen o desacrediten su llamada “revolución educativa”, que esta obra hermosa sea asaltada por mafi as que buscan “coimas”.
Y ayer pidió poner fin a ese cáncer.
A esos llamados nos sumamos, seguros de tras ese llamado viene entera lo mejor de la sociedad dominicana.
Que un llamado así late en el alma y los deseos del Presidente de la República.