viernes, 4 de septiembre de 2015

Reconocimiento a partidos

TORMENTA.- La Junta Central Electoral tendrá una primera discusión, en su momento, sobre los fundamentos para reconocer los partidos políticos. Si aplica los requisitos de la ley 275-97 o los del reglamento propio del pleno y que aprobara de manera unánime en el 2011. Incluso ese discernimiento lo dejó entrever al publicar un espacio pagado y citar los requerimientos de una y del otro. La ley se pasa de exigente y obliga a un chequeo del 2 % de los inscritos en el registro, unos 90,727 afiliados, en tanto el reglamento lo reduce a 0, 023 %, o sea a unos 1,044. Insisto en que el reglamento contó con una votación cinco de cinco, que debería lo normal, pero no siempre ocurre.
La publicación de seguro la decidió el presidente Roberto Rosario, pero el encargado de los partidos y agrupaciones políticas es el miembro titular Eddy Olivares. Fuera bueno recordar que Rosario y Olivares se llevan bien en lo personal, pero que en los asuntos cruciales siempre discrepan. No habría, por tanto, que ser meteorólogo para pronosticar tormenta, aunque de baja intensidad…
LAS SORPRESAS.- Conviene sentarse en las gradas, y aunque sea de lejos observar la jugada, pues podría darse una que otra sorpresa. O para seguir con la consigna oficial, hacer lo que nunca se ha hecho: Decir que no a la hemorragia de partidos políticos, y decírselo con la ley en la mano, dejando de la lado la complacencia del reglamento. Democracia es una cosa, relajo, otra. ¿ Cómo explicar que tres federaciones de transporte quieran tener su propio núcleo político y que, incluso, usen medios inapropiados para forzar el reconocimiento ? Se puede ser rebelde, o lo que se quiera, pero nunca con la ley. Ahora, y si el pleno de la Junta Central Electoral se pone los pantalones, podrá comprobarse lo que fue norma entre los latinos, de que la ley era dura, pero era la ley. Las disidencias entre Roberto Rosario y Eddy Olivares no importarán por ahora, y lo que se impone es corregir una situación que llora ante la presencia de Dios. Existen 26 partidos, y si la JCE actuara como siempre, y acogiera las 15 solicitudes, serían 41…
NADA DE NADA.- No solo sería una cantidad excesiva de partidos, sino que los nuevos, al igual que los viejos, no constituyen referentes de nada. Basta oír a sus promotores, u observar la reacción de la gente, o comprobar su ausencia en las mediciones ocasionales que se hacen del mercado electoral. ¿ En qué favorece a la democracia la multiplicación de zánganos, o la proliferación de parásitos ? El Estado es de todos, bien, pero eso no significa que a cada dominicano haya que dar un pedazo del Presupuesto vía una agrupación política. ¿ Qué podría ser Opción Democrática si no un capricho de Minú Tavares, quien ahora mamaría la teta del Estado sin la intermediación del PLD ? Hay legados que pesan tanto, y tan difíciles de llevar, que conviene dejarlos en la primera sombra que se encuentre en el camino. El suyo debiera ser un afán familiar, pero el hermano dijo que prefiere luchar adentro. Esto es, una forma elegante de quedarse al margen, sabiendo como sabe que ese empeño está fracasado de antemano…
EL MAIZ.- Entre los partidos que buscan reconocimientos hay verdaderas burlas al buen sentido de la política. Por ejemplo, Partido Nacional El Maíz. No de la harina, que podría ser de trigo, de yuca, de plátano, e incluso del mismo maíz, sino El Maíz, en un país que no pueda decirse productor de dicho cereal. Uno supone que en vez de acudir a la Junta Central Electoral, debió buscar su legalización en el ministerio de Agricultura, pues lo suyo no deben ser locales, sino parcelas, y en vez de fondos, semillas. Pero ahí está: Partido Nacional El Maíz. Igual hay otro que se denomina Partido del Adulto Mayor, y que se correspondería con una noción de Naciones Unidas que califica adulto mayor a las personas que superan los sesenta o setenta años, y más. Sería el partido de los envejecientes, y que entre sus promotores estaría, según me cuentan, la locutora Ana María Camilo. Quien ya no cantaría la Lotería, como en otros tiempos, pero sí mejoraría la suerte de sus iguales en edad…
Por Orlando Gil ;-