jueves, 10 de septiembre de 2015

Los queridos


Por Freddy Ortiz ;-
devariados@yahoo.com
El exdiputado que desde hace dos semanas sacude de indignación a la prensa y redes sociales, no ha cometido más que un exceso de sinceridad, sumido en una borrachera de poder. No es un prototipo; más bien, desde el campo de la psicología, es un arquetipo que representa el modelo expositor de una realidad con la que hemos vivido desde la década de los sesenta, fácilmente encontrable en cada pueblo del país. Son “la fuerza de choque” del partido en el poder.
Manejan nominillas; encarcelan y liberan; los jefes militares y policiales les obedecen, temen y utilizan. Controlan las fiestas patronales.
En temporada de elecciones, llevan dentro de sus oscuras yipetas sacos llenos de dinero proporcionado por su partido (o su gobierno, es lo mismo), con el que compran a las figuras claves de los barrios. Los fines de semana, llevan aditamentos y bebidas para hacer “convites” en alguno de los barrios, específicamente en casa de una “destacada  militante”. Consiguen camas en el hospital, compran la medicina, suministran sarcófagos y añaden la borona para el café del velatorio.
Los he visto bajo diferentes títulos: senadores, diputados, síndicos, presidentes del partido y, cierta vez, un “pundonoroso” periodista me mostró el paquete de cheques que llevaba en el baúl de su Mercedes, todos a nombre de periodistas y columnistas con los que el poder pagaba sus opiniones favorables o sus silencios ante los abusos.
Desde ese día comencé a ver la prensa con enorme lupa. ¿Amantes?  El manejo de tantos recursos les permite tener más de una, cosa que es de conocimiento general, incluyendo las esposas que manipulan a conveniencia su “inocente ignorancia”.
Aunque se vean bajo el foco del más bochornoso escándalo, no son removidos de sus altares de poder, mucho menos en tiempos electorales. Serán protegidos siempre, no importa el grosor de la desfachatez y el irrespeto que cometan. Son mercancía del pulguero que constituye la política dominicana. Son hombres y mujeres claves para la compra de votos...  ¡Por eso son tan “queridos”!