martes, 29 de septiembre de 2015

El “yeso” y Fello


Por Luis Encarnación Pimentel ;-
Las “fracturas de huesos” en los partidos políticos pudieran ser más graves a nivel del PLD, que es el que detenta  el poder y quiere retenerlo, pero no es algo exclusivo de esa organización política. Sin un arbitraje imparcial, porque el Comité Político se ha apartado de su rol y varios de sus miembros no ocultan el apoyo individual a determinados aspirantes, el segundo partido fundado por Bosch pudiera ser presa de las ambiciones e imprudencias desbordadas de dirigentes, que esta vez no han reparado en que la división interna pone en peligro los espacios que controlan en el Congreso y en los ayuntamientos, y hasta la propia candidatura presidencial.
Por más “revolución” que Danilo pueda hacer desde el gobierno -y ha hecho cosas que le han dado resultado-, tiene que manejarse con pie de plomo con todos los sectores de su partido en la actual coyuntura electoral, que luce ser muy especial, a fin de ganar adentro y que también resulte exitoso afuera. En lo que se determina si cierran las heridas o se unen los “huesos” de las fracturas partidarias -para lo que hay que jugar al tiempo y apelar a la inteligencia de las cabezas-, se impone recurrir al “yeso” que planteara Franklin Almeyda.
En la oposición, simbolizada ahora en el PRM y Luis Abinader, tras el PRD y Miguel entrar a un acuerdo electoral que esperan Medina le cumpla en todas sus partes, no las tiene todas consigo en términos de unidad y de estructurar un proyecto de poder fuerte y con capacidad de triunfo, ya no solo por los “recogimientos” de Tony Peña Guaba y Héctor Guzmán, por causas diferentes, sino por disgustos distintos en varios litorales aliados por el tema de las candidaturas, que es manzana de discordia en los partidos políticos con miras al 2016.
Así como al PLD se le complica el panorama de la candidatura a síndico por Santiago con la entrada a juego de Abel Martínez (Monchy es de Danilo y Abel de Leonel), al PRM se le ponen feas las cosas en la capital con las aspiraciones de Fello, con respaldo de Hipólito, que ya se siente candidato y fue proclamado por el Comité del Distrito, y las de David Collado, con apoyo de Pacheco y con el rumor de que Luis lo preferiría. Fello no cree en cuentos ni en que se juegue al tiempo y, sabemos, preparaba una carta-emplazamiento al candidato.