jueves, 3 de septiembre de 2015

Combustibles están caros

El presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo, Felucho Jiménez, confunde su rol cuando desmiente la afirmación del Partido Revolucionario Moderno que el gobierno aplica impuestos ocultos al consumo de combustibles. Refidomsa no es un ente político para debatir sino una organización comercial para suplir productos.
La Refidomsa es una empresa privada con dos socios. Felucho representa al mayoritario accionista gobierno dominicano pero no es seguro que el otro inversionista, que es Venezuela, esté de acuerdo con polemizar políticamente. Ya suficientes líos tiene el gobierno de ese país para involucrarse en pleitos de sombras.
Felucho olvidó que en Refidomsa está en su otra personalidad, la de Clark Kent empresario.  Su rol político debe ejercerlo en las funciones del partido. Es cierto que en la actualidad está en las sombras; que haya  desaparecido su voz del parnaso peledeísta es culpa de esta oleosa coyuntura.
Para un temperamento con el suyo no es fácil dejar pasar esa finta política. Sin embargo, carece de argumentos para rebatir la percepción popular. El PRM encontró un nicho innegable: los combustibles están caros.
Con  los precios de los combustibles  ocurre como otros  productos comerciales: las bajas del petróleo no llegan al consumidor. Se les golpea si las tasas de importación son altos, pero no se aplica la rebaja si los precios descienden. En el país no funciona la ley de gravedad en materia de precios.
El precio del petróleo está en baja. Se dice que podría llegar hasta los 15 dólares el barril. En este tema también hay factores geopolíticos internacionales que los dominicanos no manejan, pero independientemente de esto, es cierto que la situación debía beneficiar directamente a los consumidores. Lo que no ocurre.
Si dice que no puede haber rebaja de precios porque los hidrocarburos que consumimos fueron comprados a 60 dólares barril. También se aduce que el gobierno mantiene los combustibles altos para compensar la merma que tiene por la caída de otros renglones de exportación como el oro, por ejemplo.
En materia de impuestos de combustibles el gobierno araña hasta con el rabo. El estado dominicano obtiene beneficios por la importación de petróleo y combustibles; la fabricación, su venta y comercialización. En cada una de las distintas fases asume un papel distinto para recoger los tributos.
El ministro de Industria y Felucho, lanzan gasolina sobre el ardiente reclamo popular: ¡rebajen los combustibles!
Por Alfredo Freites ;-