sábado, 1 de agosto de 2015

Vínculos con el narco de aspirantes a candidaturas

EL NARCO.- Se conoce el caso del personaje que fue donde su padrino político y le informó su decisión de lanzarse como candidato a senador. Más que respuesta, provocó una reacción que no esperaba: “Fulano, pero tú te estás volviendo loco. Si te tiras, te acaban. Nada más tienen que publicarte las portadas de los periódicos, no de aquí, de allá…”, y por ahí siguió, pintando un panorama de horror. Se pensó que había tomado el consejo y olvidado de la candidatura. Pero no, el hombre se mantiene en sus trece, solo que ya no a senador, sino a diputado.
Claro, tiene otro mentor, y cree que el dinero puede hacer el milagro. El padrino político tenía y tiene razón. El dato corre como pólvora, y se limpian carabinas, y ninguna de Ambrosio, para disparar si se diera el caso. La narcopolítica asoma de nuevo, y no sería entretención como en las telenovelas, sino la fiera lucha de las afrentas y las descalificaciones…
EL REFERENTE.- Quirino Paulino Castillo salió de escena, y posiblemente no vuelva, pero su caso contra Leonel Fernández creó precedente y seguro que será referente en la próxima campaña. No es que haya un antes y un después, pero el después podría fastidiar la oportunidad de otros. Los organismos de lucha contra las drogas no se meten en política, y muchos expedientes se quedan por la mitad, y se quedan por la mitad porque los encargados no se atreven a cruzar el semáforo. Está en verde, pero lo presumen en rojo, y se detienen, como frente a un muro. Sin embargo, hay connivencias o beneficios con los que podrían establecerse complicidades. Paulino Castillo cambió el patrón, y ahora en política las situaciones se manejarán al margen de los estamentos policiales o de justicia. Bastará con darlas y que la gente, si quiere, las asuma. Si verdad o mentira, no importará. Solo que ruborice y perjudique, como con Fernández…
EL LIBRO.- En los días del furor de la persecución, detención y procesamiento de José David Figueroa Agosto, fue mucho lo que se habló de repercusiones o vinculaciones políticas. Y que éste o que aquel, y cuando no fue posible llegar de manera directa, se hacía inferencia con terceros. Sin embargo, todo quedó en un grupo de amigos que se beneficiaron y que fueron a parar con sus huesos a la cárcel, en el país, y que ahora es historia que nadie recuerda. La parte política se quedó en neblina. En más rumor que verdad. Incluso, se habló de que una de las celebridades de entonces, hoy totalmente libre, se proponía escribir un libro sobre sus andanzas con el capo puertorriqueño. La diligencia se hizo, pero no apareció un escritor fantasma que se atreviera a jugársela. Ese seguro best seller se quedó en el tintero, y ni siquiera llegó a conocerse la intención de la autora, ni el alcance de la obra, pero que de ser políticas hubiera creado serios problemas a los mencionados, o aludidos. Después de Paulino Castillo, los narcos confesos o condenados son testigos de cargo…
LOS CAÍNES.- Los partidos o candidatos que no se cuiden, e incluyan en la boleta gente marcada, que después no se quejen ni acusen a sus adversarios de guerra sucia. La guerra será guerra, pero guerra política, en la que lo sucio será un elemento a tener en cuenta, pero no para descalificar los medios de lucha. No es que el fin justifique, pero si no hubo escrúpulo con uno, no deberá haberlo con otros. El caso de Quirino Paulino Castillo y Leonel Fernández será la medida de todas las cosas. Nada se probó, ni se comprobó, pero el expresidente tuvo que pagar las habas de una fabada que no llegó a comerse. Que pongan los oídos en el corazón del barrio, que es mucho lo que se habla en las esquinas, y del que menos se cree, no solo corre, sino que vuela. Nadie supuso que el regidor del PRD fuera tan endemoniado, y ya ven. A pesar de que sus bienes eran visibles y su riqueza ostensible, todos miraban hacia otro lado. Hasta que llegó la de Caín, que siempre llega, y ya Judas se reivindicó, con un Evangelio falso, pero todavía no el hermano de Abel…
Por Orlando Gil ;-