lunes, 17 de agosto de 2015

Los tres años de Danilo

EL PANORAMA.- El gobierno de Danilo Medina cumple su tercer año, y sigue vivito, pero no coleando. Las encuestas que atribuyen altos porcentajes a su gestión, descuentan un panorama de insatisfacciones en asuntos capitales. Muchos dicen no entender la contradicción, y la verdad que no hay contradicción. Tiene lo que tiene, y no tiene lo que no tiene.  Como afirma el propio pueblo, a falta de pan, casabe. Y ocurre que la oposición ni casabe, nada elaborado, solo yuca amarga. Los partidos y los candidatos que se ubican en el frente, no leen la realidad, prefieren el artificio, y por eso, cuando disparan, no hieren ni a la sombra. Ese es el resultado de todos los días. Por ejemplo, se le critica a Medina que no persiga a los malos del régimen anterior, y hacen una parada con la consigna de “no voto por ladrones”, y la concurrencia fue lastimosa. Incluso, un fracaso con consecuencias. No hay espacio para una vanguardia que delira y que cree que con solo convocar es suficiente. Pues sucede que no...
POR IGUAL.- El gobierno por su parte también debe corregirse y no creerse que todos los sueños se convierten en números de lotería. La oposición tiene yuca amarga, y si a veces casabe, con más paja que masa buena. Pero igual ocurre con el pan, no siempre tierno, acabado de salir del horno, sino en ocasiones duro y difícil de tragar. Los porcentajes de las encuestas están ahí, y como las caderas de Shakira, no mienten. Solo que hay que tomar y dejar. Suficiente para relajar el espíritu, pero no bastante  para organizar una fiesta. Los estrategas del gobierno deben ser prudentes y no pasarse de contentos, o  confundir realidades diferentes. Los números que deben importar ahora no son los de la reelección, sino los de la gobernanza. Sin dudas que ningún candidato mejor que Danilo Medina, pero la gobernabilidad no puede ser franca ni fluida con tantas quejas de la población. No debe bajar los brazos y ni dejar flancos al descubierto, pues la debilidad del oponente es una cosa y otra la rabia que se incuba lentamente. Los sectores populares no las cobran una a una, sino todas juntas, y con ánimo de revuelta...
EL ESPEJO.- Nada más hay que mirar hacia América del Sur, y observar cómo los votos fueron suficientes para ganar elecciones y reelecciones (Michel Bachelet, Dilma Roussef, Nicolás Maduro),  pero no para gobernar en un ambiente de paz social y  tolerancia política. La oposición política debe liderar al pueblo, pero a veces es el pueblo que se desata y obliga a los partidos a asumir la bandera de sus reivindicaciones. De ahí que convenga que el gobierno vaya delante, pues en cualquier descuido se levanta la marea, y no hay manera de revertir la situación. En Brasil se hace evidente que Roussef no es suficiente, y ya Inácio Lula da Silva a tomar carta en el asunto, o porque la presidenta lo necesita o porque quiere crear las condiciones de su retorno. En principio era una cruzada moral, Petrobras y demás,  pero cuando de por medio hay movilizaciones, no se sabe en qué puede parar la cosa. La tormenta es una, pero el desbordamiento de los ríos, otra...
EL RECAMBIO.- El presidente Danilo Medina debió haber hablado al país, y hacer su propio balance, puesto que no es lo mismo el capitán que el soldado. Pero además convenía que hiciera un relanzamiento de su administración, ya que si la reelección se da por un hecho ¿por qué esperar un año para arrancar con  nuevos proyectos, planes, programas, políticas? Si busca otro período es porque el actual no le resulta suficiente. Entonces ¿a qué hacer trucos de cámara y no asumirse como ocho años y no tres ni cuatro? Con todo y lo que dicen las encuestas, el entusiasmo no es el mismo del inicio. La administración tiene que cambiarse de ropa, y hacerlo por sí misma, o muda de camisa o de pantalón, pues hay personajes o personeros que deben salir de escena. Este gobierno no puede ser como esas obras de teatro que se representan por años, como la Ratonera (The Mousetrap) de Agatha Christie. La gente tiene tres años, lo mismo que lleva su mandato,  esperando y esperando la caída de los césares...