miércoles, 19 de agosto de 2015

El “bestiario” intelectual


 “A veces la luz más brillante sale

de los lugares más oscuros”.
Anónimo
Mis amigos más próximos dicen que llevo siempre puesto el uniforme de pelear, que no me bajo del cuadrilátero, que no cuelgo los guantes... Sólo porque no permito agresiones gratuitas y defiendo con uñas y dientes mi único patrimonio: la credibilidad para decir lo que digo.
Trato de ser claro y directo hasta la temeridad porque no llevo doble vida, no tengo vicios, no fumo, no bebo, no juego ni tengo amores furtivos que me prodiguen una vida alegre... Debo estar entre los diez viejos solteros más aburridos del planeta.  
Para escribir lo que escribo, para decir lo que digo y para pensar lo que pienso, se necesita una independencia consustancial a mis aspiraciones de vida, al desprendimiento por los teneres materiales, sin ambiciones... No poseo nada fuera del fruto de mi trabajo... Y trabajo desde los 12 años.
A pesar de haber tenido una vida accidentada por la turbulencia política en que crecí y me formé, nunca he estado preso, jamás me han sometido a la Justicia por ninguna razón, ni siquiera por una simple contravención de tránsito o por alguna demanda por difamación... ¡Yo, que he dicho y escrito tanto!
Todo lo que iba a hacer --bueno o malo--, lo hice con moderación a su debido tiempo.
Ahora, en esta etapa crepuscular de mi existencia, no puedo aceptar la bajeza del insulto ruin e irresponsable Mucho menos de un individuo descalificado, con traumas y desviaciones conocidas desde muchacho cuando se hizo famoso por el apodo de “Teterita”.  
Mi relación con Leonel
Con Leonel Fernández he tenido una relación de respeto recíproco desde principios de los años setenta cuando lo conocí mientras él hacía pininos en su carrera de abogado. Desde entonces hemos sido amigos y aspiro a seguir siéndolo mientras me quede vida...
...Porque, además, es el líder político que más admiro desde mi independencia profesional que jamás he negociado, ni siquiera en los tiempos de rebeldía estudiantil con la izquierda como punto de convergencia.  
Contra Leonel no he dicho ni escrito jamás una frase despectiva, nunca he devaluado ni subestimado su liderazgo ni menoscabado su condición de estadista...
Todo lo contrario, es el político que más he defendido en todos los escenarios, a cambio de nada. Porque nada le he pedido nunca.
Por supuesto que le agradezco haberme hecho embajador, un rango al que nunca aspiré y al que llegué por solicitud de Danilo Medina en 2005 después de haberlo rechazado infinidad de veces desde su transición al poder un año antes. Quedan los dos de testigos.
No tengo ataduras...
Mi amistad con Leonel no está subordinada a las cosas que escribo... ni podría estarlo; lo mismo vale para Danilo Medina. Digo lo que pienso y lo que creo, antes y ahora, sin importar a quién le guste o quién se moleste.
En el actual proceso peledeísta le dije personalmente a Leonel lo que pensaba, le sugerí en privado que liderara la reforma constitucional para repostular a Danilo y le advertí que su liderazgo se erosionaría en una confrontación innecesaria. Intervine en lo que pude para evitar lo que pasó. Y lo hice por él, por Leonel...
Después, no he tenido ninguna participación en ese proceso. Aunque sí en el acercamiento con Miguel. Pero de eso hablaré mañana...
Por César Medina ;-