martes, 21 de julio de 2015

Por Inchausti y por Taína

Luis Inchausti era apodado “El Diablo”--no por viejo ni por malo ni por diablo, sino por resuelto-- en aquellos años chiquitos del Partido de la Liberación Dominicana donde sólo abundaba la mística y la disciplina, el trabajo y los principios, los sueños y las utopías… …Taína Gautreau, por igual: mujer de valor y arrojo incuestionables que dejó la piel en la calle por los principios que sintetizaba Juan Bosch en la frase-lema del peledeísmo: ¡Servir al Partido, para servir al Pueblo! Ellos dos configuraban en esos tiempos la defensa más ardorosa del PLD de Juan Bosch, y se batían con cualquiera defendiendo al líder a quien sus humores distanciaban del cariño de la mayoría de los periodistas que hacíamos opinión pública cuando este oficio todavía se respetaba un chin.
Posteriormente se destacaron también al lado de los líderes del relevo, y tanto Leonel como Danilo se aprovecharon de sus ascendientes en las bases peledeístas para consolidar imagen y crecimiento que los catapultaron al poder.
Luis y Taína se la jugaron en los momentos más difíciles, aportaron sus escasos recursos a un partido chiquito con pocas esperanzas de llegar al poder, le dedicaron sus mejores años, se entregaron a él en cuerpo y alma, ahí dejaron vida y corazón…
…Deben ser amnistiados
No se trataría de un perdón o simple conmiseración, porque en política esos valores carecen de significado.
Lo que se impone con Luis y Taína es un reconocimiento al mérito político, una readmisión a sus filas con los rangos y los galones que obtuvieron en sus largos años de lucha por ese partido, por Juan Bosch, por Leonel, por Danilo… Ellos no cometieron ningún acto de traición que justifique el rechazo de sus compañeros.
Simplemente se alejaron cuando se consideraron maltratados por algunos de los líderes encumbrados en el poder.
Tal vez su mayor error fue hacer causa común con un candidato opositor que los cortejó y los sedujo con gracia y encanto… Esas capacidades nadie puede negárselas a Hipólito Mejía, un político cercano que entra a cocina de casa ajena y destapa el caldero… ¿…No fue con esa demagogia que se metió el país en el bolsillo chiquito del pantalón?
La seducción política…
Fue exactamente eso lo que hizo Hipólito para atraerse a Luis y a Taína en la campaña de 2012.
Ellos arrastraban ya un viejo disgusto con el liderazgo de su partido que los trató con la punta del pie cuando quizás más lo necesitaban.
Fue un error político como han cometido muchos otros dirigentes peledeistas… ¿O es que se olvidó la renuncia de Euclides, de Franklin, de Alburquerque, de Tonito…? Tal vez sea bueno recordar que en uno de esos calentones del PLD, Juan Bosch se enganchó un revólver al cinto y salió a buscar a Rafael Alburquerque “para darle una lección…” Ahora se dice que Luis Inchausti intentó reivindicar su condición de miembro del Comité Central y quiso entrar a la reunión del sábado. Se lo impidieron alegándose que dejó de pertenecer al partido.
Tal vez el argumento sea válido porque Luis estuvo en la campaña pasada con Hipólito, igual que Taína… Pero si ellos quieren reingresar a su partido, deben abrírseles las puertas de par en par… ¡… Porque tienen más méritos que la gran mayoría de los que estaban en esa reunión!
Por César Medina ;-