viernes, 31 de julio de 2015

El PLD en el trance del cambio

Aunque el anunciado pacto electoral entre los Partido de la Liberación Dominicana y Revolucionario Dominicano, parezca un simple acuerdo que procuró, por un lado garantizar la reelección del presidente Danilo Medina, y por el otro, impedir que el refl ujo en la militancia de la formación que lidera Vargas Maldonado, terminara disminuyendo su representación congresual y municipal, en realidad lo que comienza a marcar es un rumbo político que pudiera cambiar la fi sonomía partidaria que hace más de 40 años se confi guró con la creación del formidable instrumento organizativo que ideó juan Bosch.
Y es que, el pequeño grupo que decidió abandonar al PRD en diciembre de 1973, lo hizo guiado por Bosch para dotar al pueblo dominicano de un instrumento político antítesis del dejado atrás.
Y a lo largo del camino de la construcción, se dotó al emergente partido de un marco ideológico que se fue fraguando a base de la disciplina consciente que inspiraba la causa noble de la redención de un pueblo a través de un proceso de liberación nacional. Fueron necesarios los métodos de trabajo y la unifi cación de criterio para que las ideas tuvieran la fuerza y empuje que contra todo pronóstico rompió el bipartidismo.
El PLD vino a ser la parte organizada de las fuerzas liberales representadas en una pequeña burguesía intelectual y académica que apostaba a un país con mayor justicia social y económica; el PRD siempre fue, desde su llegada al país en 1962, la fuerza liberal más pujante, enraizada por Bosch en los sectores populares que pudo seducir desde su llegada al país a través de Tribuna Democrática, escuela popular que alrededor de la radio reunió a los eternos marginados que, desde entonces, decidieron militar en la causa perredeísta a pesar de la salida de quien fuera El Maestro: el forjador de la conciencia política y social colectiva.
El problema desde la instalación del PRD en el país fue su desorganizada organización, producto de su composición, una baja pequeña burguesía que, por su naturaleza, tendía al individualismo que ha tenido de cuño hasta nuestros días de forma irremisible, cuestión que su antiguo líder quiso corregir al vacunar, desde su fundación, al PLD, con el esquema que defi nió al Partido como una formación política de organismos, proyecto que intentó establecer en la antigua organización.
Por Manolo Pichardo ;-