lunes, 29 de junio de 2015

Qué pena, Miguel

Confieso que me causó profunda pena el discurso de Miguel Vargas el pasado martes, informando oficialmente lo que en principio fue un rumor que corría en los mentideros políticos como reguero de pólvora: el PRD abjuraba de su historia y sus principios para convertirse en la más importante bisagra del peledeísmo.
Aunque por razones históricas no respaldo la reelección, respeto el derecho de los que la sustentan, incluyendo al presidente Medina. Sin embargo, en el caso del PRD, en el que milité casi desde niña hasta que su Presidente me sacó porque disentí de su criterio, el hecho de que respalde la reelección presidencial es la absoluta negación de sus principios y constituye una ignominia.
Comprendo el dolor del Ing.
Vargas por las situaciones que vivió en los años 2008, 2010 y 2012, pero tuvo la revancha. Son esos los imponderables a que están expuestos los políticos.
Peña Gómez es el mejor ejemplo porque fue víctima de la diatriba, de la calumnia, de los más viles ataques y hasta se le quiso negar la nacionalidad.
Qué pena, Miguel, entregar 75 años de la historia del PRD, aunque tú no hayas sido parte de su etapa más gloriosa.
Qué pena, comparar la Tesis del Gobierno Compartido de Peña Gómez con esta componenda servil a la que has llegado con el PLD.
Qué pena, que olvides que Peña Gómez jamás fue cola de león en las negociaciones políticas.
Qué pena, abrir las ventanas al negocio de posiciones cerrándolas a los tratos de principios.
Aún retumba en mis oídos tu voz potente como un rayo de hace pocos días, acusando al peledeísmo de saqueo, de desfalco, de corrupción, derroche, despilfarro, deslealtad, intriga, pillaje y depravación.
Qué pena, que en tus doce puntos olvidaras a Loma Miranda, los cañeros, la Barrick, Pueblo Viejo y la inseguridad en que vivimos.
Qué pena que no fuiste capaz de abordar temas tan puntuales como la depredación de los bosques, los precios abusivos de los combustibles o el alto costo de la canasta familiar.
Dime Miguel, ¿cómo explicar a los jóvenes... y peor aún, cómo justificar ante la historia el hecho de que el partido número uno de la boleta no llevará candidato propio a la presidencia? Camilo José Cela, notable escritor español Premio Nobel de Literatura, dijo que hay dos clases de hombres: los que escriben la historia y los que la padecen.
Qué pena, Miguel, qué pena, que tú no quisiste escribirla.  
Por Juanny Uribe ;-