martes, 16 de junio de 2015

Peña Guaba sentado como Penélope

Tony Peña Guaba se rebela contra el acuerdo del Partido Revolucionario Dominicano. El secretario general afirma que no moverá un dedo para que se cumpla el pacto con el Partido de la Liberación Dominicana  porque sería negar la herencia de su padre, José Francisco Peña Gómez, sin embargo su resistencia es parcial porque apoyará a los aspirantes a cargos congresuales y municipales que se sustenten en la precitada alianza.
Peña Guaba está plantado como una versión masculina de Penélope. Deshace cada día lo que se prometió como tarea. Retornó al PRD como secretario general porque supuestamente no cuajó su intención en el PRM y cada noche destruye el sudario para el despojo del partido blanco, merced a su lid con el PRM.
Se le tenía como enlace ideal entre el PRD y el PRM. Como tal confiesa que hice las diligencias, pero sin éxito. Luis Abinader no gusta la Odisea de Homero ni siquiera la versión  de Joan Manuel Serrat. El flamante  candidato presidencial  al parecer quería una rendición incondicional de Miguel Vargas Maldonado o muy alto tributo para pactar con sus antiguos socios.
Así hay que entender las expresiones de Peña Guaba, ya que confesó que trató con Abinader una alianza con el PRD,  para formar la oposición amplia que fuera capaz de captar el 47 por ciento de los votos. Abinader le hizo oídos sordos. Tiene su percepción únicamente para música de su lar. Dijo adiós al pasado. Borró sus vínculos; su empeñó es encantar a los perredeístas que vengan y se entreguen para él buscarle acomodo.
La realidad atrapa a Peña Guaba sentado en el andén de los sueños. No se esperaba que la reacción de Vargas Maldonado fuera cruzara la acera de enfrente a cobijar su tropa y adquirir vituallas para el próximo cuatrienio.  Hubo un giro rápido en las negociaciones políticas y el tren se marchó dejando al secretario general del PRD con su blanco vestido de domingo.
El hijo de Peña Gómez es hombre de palabra fácil y cruda. Por más que Vargas Maldonado le diga que es el verdadero símbolo de la permanencia, que retornó con una fórmula que le permitirá a los blancos paliar el ayuno, no le cree.
Peña Guaba sigue empeñado en su visión principista y mejor teje y desteje una posibilidad que se aleja  como alma en pena que transmigra.
Por Alfredo Freites ;-