viernes, 19 de junio de 2015

La arenga | A los presidentes siempre les falta tiempo para "culminar" su obra

Más que un discurso, lo que pronunció el presidente Danilo Medina la noche del miércoles, fue una arenga destinada a conseguir el apoyo irrestricto de su partido a su postulación.
Las excusas sobre su cambio de actitud fueron casi de soslayo y pobremente articuladas. Mejor fue su defensa de la reelección presidencial. Ni Balaguer lo pudo hacer mejor.
Del discurso son preocupantes dos aspectos. Si escuchar a la gente y seguir las encuestas es lo determinante, aquí no habría necesidad de elecciones. Pero sabemos que no es así. La gente es veleidosa, y las encuestas se equivocan, para no decir que, a veces, también mienten.
Y lo segundo, su silencio sobre las cosas que verdaderamente hay que hacer en el país. Es verdad que hay que consolidar los logros en educación, salud y otras áreas, pero faltó el aspecto medular de la cuestión: qué va a pasar con los corruptos, con la abultada nómina del Estado, que ahora habrá que hacerle otro bolsillo para pagar a los nuevos aliados de ocasión. En fin, qué se hará en términos de institucionalización, porque lo que hemos visto es que esos temas no son parte de la agenda presidencial.
A los presidentes siempre les hace falta tiempo para "culminar" su obra. Esa no puede ser la excusa. Lo importante es que se haga del cumplimiento de la ley una virtud, que la ley sea la medida de todas las cosas, pero lo que hemos visto es al país avanzar más hacia el desorden.
Esa es la promesa que faltó.