sábado, 2 de mayo de 2015

¡Y esto… lo hizo Balaguer!

Como no iría al Palacio “a ensartar agujas”, en 1986 los reformistas convencieron a la gente de que Balaguer no necesitaba ojos para volver a gobernar a los ochenta años, soltero empedernido, “sin compromiso con nadie” y con un pasado tan controversial que lo caricaturizaban con los colmillos sangrantes del Conde Drácula… Hombre de vida enigmática y de emociones indescifrables hasta para sus más allegados, de Balaguer se decía que era tan frugal que podía mantenerse con un peso diario… El resto era “economía de alcantarilla”, como él mismo le llamada a su desapego por los teneres materiales.
En aquel momento --a sólo ocho años de haber sido desalojado casi a las malas del Palacio--, era impensable que un hombre con sus limitaciones físicas volviera al poder, y la incertidumbre creció cuando sus posibilidades comenzaron a ensancharse con el rifirrafe que armaron Peña Gómez y Jacobo Majluta por la candidatura presidencial del PRD.
La bullanguería pueblerina impuso la propaganda electoral abriendo espacio al talento creativo de un publicista político audaz y agresivo como Ramoncito Díaz que trajo a escena al personaje de Don Bartolo, un agricultor sin tierra y sin esperanzas que se las pasaba “cogiendo sol y sacando tocones…” … A Jacobo, ya candidato, lo motejaron “Gatobo” y de él decían que “no era un maíz” resaltando su similitud con el resto de los dirigentes perredeistas que sólo habían acarreado “hambre y miseria” al pueblo dominicano… Era obvio que el PRD había entrado en decadencia erosionado por dos períodos sucesivos de gobierno primero con Guzmán y luego con Jorge Blanco.
Fue entonces cuando la campaña entró en calor y “el pobre viejito ciego e inofensivo” mostró sus afiladas garras políticas…
“A pasitos lentos…”
Balaguer “se tiró a la calle” como un candidato primerizo dispuesto a ganar el espacio perdido… Por supuesto, contaba con el desgaste que chiquiteaba cada día más al PRD por el afrentoso gobierno de Jorge Blanco que hizo a la gente olvidar “la sangre de los doce años”.
La torpeza del gobierno se hizo más evidente cuando el propio Jorge Blanco prohibió “el aterrizaje” del helicóptero de Balaguer para limitar aún más los movimientos de campaña del anciano candidato reformista.
Hay quienes dicen que tal truculencia decretó el encarcelamiento de Salvador un año después.
Para quienes veíamos desde adentro el curso de la campaña, sólo faltaba el empujoncito final para marcar el retorno del “ancien régime”…
¡… Llegaron Chencho y Bartolo!
De pronto en la televisión aparecieron dos personajes que atrajeron la atención de todo el mundo, Chencho y Bartolo, creados por Ramoncito Díaz, el publicista más ingenioso que ha dado la política dominicana.
En la vida real Don Bartolo era un campesino sabichoso de El Tablazo, una comunidad cafetalera de San Cristóbal; en cuestión de semanas se hizo famoso y los reformistas empezaron a exhibirlo como pieza de museo en sus marchas, mítines, caravanas… … El cambio fue dramático y repentino: Chencho terminó abrumado por la fama, abandonó mujer y familia y se vino a la capital convertido en personaje mediático que en campañas posteriores se disputaron candidatos y partidos y él se inclinaba por el mejor postor… … Se devaluó miserablemente en el mercado electoral que lo zarandeó de un lado para otro a pesar de que fue reformista “dende muchachito”.
Y Bartolo desapareció tan de repente como llegó.
Ambos murieron mucho antes que Balaguer pero después de Ramoncito…

Por César Medina ;-