viernes, 8 de mayo de 2015

Danilo seducido

Estamos creando un medio político donde pueden darse cita todas las formas del extravío. Ciertos políticos no han pensado que están arribando a la oportunidad de hacer lo que ha hundido a los adversarios, facilitando al máximo la desunión y la desarmonía partidaria.
Se ha hecho trizas de aquellas memorables expresiones del candidato Danilo Medina: “por la debilidad de las instituciones el país no está preparado para recibir la reelección, creo en el modelo de ocho años, pero el problema está, que cuando los funcionarios van a un proceso de reelección no distinguen la línea que separa los que son bienes públicos de bienes partidarios y terminan dañando la imagen de los presidentes, la imagen de los partidos y dañando la economía. Por tanto, yo particularmente no tengo interés ni siquiera, no de reelegirme, sino en volver a ser presidente. Yo quiero cuatro años y nada más”.
Es decir, ese ánimo rebelde por el uso y abuso del uso de los recursos públicos, de perpetuo disidente de la reelección, de su fervor por lo austero y lo serio, de su alta pasión por la función educadora, se decanta por montar una obra reeleccionista intensa, dramática y antiboschista, de una lucidez desconcertante. Si trazáramos un mapa emocional resaltando expresiones tan sentidas como las precedentes pronunciadas por el hoy mandatario, podríamos catalogarle como deslumbrante. El itinerario arrancó con impresionante gesto y se sentía envidia de tanto desprendimiento, y de pronto, en un santiamén en el abril que puede arrebatarle a febrero y agosto el título de mes más patriótico, tenemos “un hombre nuevo”. Frente a la emoción y el orgullo de ser un intérprete genuino de Bosch, ahora parece preso y con una textura de su rostro, “sonrojado por un sinfín de muestras de halagos” propio para un alumno de la escuela “donde el fin justifica los medios”, y todo ello gracias a la actitud deshilachada de ciertos funcionarios y un Comité Político de su partido totalmente devaluado, que le han seducido creando una impresión errónea de que la historia que mereciera contarse termina en él. Por eso el fastidio es doble, pues no sólo se ha roto el orden para que la ambición fluya, sino que termina la falsa defensa de la Constitución, de una buena Constitución.
Esto ha desatado toda una crisis en el peledeísmo ilógica más que ideológica, que se ha llevado por delante, entre otras cosas, el fundamentalismo del político de palabra como paradigma, y la fe ciega en la humildad de un político ético y decente. Se ha dado riendas a verdaderos párvulos políticos ejecutando “el cainismo político”, sin contemplar o reflexionar los daños de esta concepción de pretender acorralar la figura política de Leonel Fernández, siendo esto un ataque directo, no inconsciente, al corazón del peledeísmo y sus fuerzas aliadas. La predicción se ha cumplido y lo probable se ha convertido en realidad, así, tan claramente como lo ha explicado el doctor Marino Vinicio Castillo, en sus cartas memorables a los líderes responsables del trastorno.
Dada la forma como se desenvuelve el peledeísmo en estos momentos, hay la necesidad de crear una salida a la crisis y es reinventando a Bosch aplazando la Reforma; o avanzar a un punto democrático básico como es el del Referéndum (Consultivo y Aprobatorio) por su capacidad “regularizadora y vigilante”.
Ah, pero se le teme a esta consulta porque como se sabe nada une más que el voto contra alguien o contra algo. Y más, porque no se circunscribe a lo partidario, sino al sistema político en sentido general.
No se puede destruir el razonable pacto por la democracia; tenemos que respetar y hacer que se respeten cierto número de reglas.
Por MANUEL FERMÍN ;-