lunes, 11 de mayo de 2015

¡El tranque del PLD!

El Partido de la Liberación Dominicana se complica cada día a pesar de los optimistas que hablan de conversaciones --directas o a través de intermediarios-- entre Danilo y Leonel para buscar salida al tranque. Lo que realmente existe es una radicalización de posiciones aparentemente irreconciliables.
El conflicto es consecuencia de la rebelión del sector que sigue a Fernández ante la ordenanza del Comité Político de presentar un proyecto de reforma constitucional que permita la repostulación del presidente Medina.
El leonelismo encabeza campañas mediáticas para denunciar supuestos actos de corrupción en el proceso de reforma hasta llegar al punto de elevar un recurso ante la Suprema Corte de Justicia acusando a cinco funcionarios del gobierno de sobornar legisladores. El recurso fue presentado por abogados vinculados a amigos y compañeros del expresidente Fernández. Y a pesar de que los legisladores que señalan como objeto del soborno han negado la especie, la campaña continúa y se extiende en las redes sociales.
Los seguidores de Leonel no reconocen como legítima la decisión del CP y entienden que no están obligados a cumplirla, y aunque algunos legisladores son más radicales que otros, es evidente que al menos media docena de senadores y unos 20 diputados difícilmente cambien de posición sin que medien acuerdos que satisfagan las aspiraciones de su líder.
Y treinta legisladores adicionales a los veinte y tanto que faltan a la matrícula peledeísta para alcanzar las dos terceras partes de la Asamblea Revisora... Harían prácticamente imposible conseguir los votos necesarios para la enmienda constitucional.
Esa actitud contrasta con las posiciones políticas de Danilo y su corriente como fue, por ejemplo, cuando en el proceso de reforma constitucional de 2010 se presentó ante el CP la discusión sobre el modelo de elección presidencial que debía determinarse en la Carta Magna.
En esa reunión Leonel pidió que se modificara el modelo implementado en el 2002 de dos períodos consecutivos y nunca más, a pesar de que muchas veces se pronunció a favor del “sistema americano”. En esa coyuntura Fernández pidió a su partido que no le “jubilara electoralmente” y que apoyara su iniciativa de cambiar el modelo vigente hasta entonces.
Danilo estuvo de acuerdo en buscar algún mecanismo para habilitar a Leonel para futuros procesos, aunque estaba en desacuerdo con modificar el modelo de una reelección y nunca más. Otros cuatro miembros votaron con el actual Presidente, pero fueron vencidos por la “mayoría mecánica” que entonces tenía Leonel en el Comité Político.
Diputados y senadores danilistas ofrecieron “al líder” rebelarse ante esa decisión no consensuada porque entendían que era un ardid de Leonel para presentarse nuevamente a las elecciones del 2012... aprensiones posteriormente justificadas por los “ingenieros constitucionalistas”. Pero Danilo les instruyó que debían acoger la decisión del Comité Político: no hubo pataleos y mucho menos chantajes o exigencias... Simplemente se sometieron a la disciplina partidaria. Ese es un caso de varios que incluso el mismo Danilo citó en la reunión de Juan Dolio sobre su obediencia y acatamiento de las decisiones partidarias aunque fuera vencido en los organismos.
A partir de ese comportamiento histórico, el sector que encabeza Medina y que actualmente constituye la mayoría del CP favorece alcanzar un acuerdo que permita una salida digna al presidente del partido, pero subordinando esa decisión a que se cumpla la ordenanza del máximo organismo de dirección peledeísta.
Los leonelistas, en cambio, plantean que los acuerdos se cumplan o al menos se firmen antes de aprobar la reforma constitucional. Se habla de exigencias de aumento de los miembros del CP y de garantías de espacios en las boletas congresionales y municipales para los seguidores de Leonel.
Algunas versiones apuntan a Félix Bautista como cabeza de esas negociaciones y hasta como factor creativo en algunas de esas exigencias... Pero es difícil creer que un hombre de las luces de Leonel se deje dirigir bajo tales parámetros en un proceso tan delicado.
Mientras, el asunto se va poniendo feo: comienza a citarse los estatutos del PLD y se enumeran responsabilidades del presidente de la organización que incluyen garantizar la aplicación de las decisiones de los órganos del partido. Otros también, estatutos en mano, hablan de sanciones para quienes desconozcan las decisiones del CP e incurran en actos de indisciplina.
Algunas mentes enfebrecidas del litoral leonelista entienden que se busca “imponer la reelección sobre el cadáver de Leonel”, mientras los danilistas apelan a la mayoría con que cuentan para no ceder alegando la necesidad de defender la institucionalidad y la disciplina partidaria así como el liderazgo del Presidente de la República.
Y al coctel se agregan algunos locos sueltos lanzando leña al fuego, tanto con posiciones públicas como con susurros a los oídos de los dos líderes en disputa.
En dominó el juego se tranca cuando a pesar de quedar piezas en manos no hay posibilidad de colocar una más...para que gane el que tenga menos puntos... Y se pone “en banda” cuando ya no hay otra opción que trancarlo.
En el PLD el juego está a punto de bandearse... Por tanto, salvo que se produzca una jugada inteligente, el tranque es inminente. Con el agravante de que uno de los jugadores va cargado de fichas, con el doble seis incluido. Es el momento para que un buen jugador “bote fichas” para así que “le cuenten menos”...

...¿Sabrá Leonel jugar Dominó?
Por Oscar Medina ;-