jueves, 7 de mayo de 2015

El pase del rodillo en el PLD

EL RODILLO.-  El impasse entre peledeístas no es tan difícil de superar, si todo se reduce, como afirma el senador José Rafael Vargas, a un pase de rodillo a seguidores de Leonel Fernández. El rodillo es una máquina inocente, y lo suyo es aplanar la tierra y apretarla antes de asfaltar una vía, sea camino vecinal, carretera o autopista. Sin embargo, la metáfora resulta perfecta por dos razones. El ministerio de Obras Públicas cuenta entre sus equipos muchos rodillos, y Gonzalo Castillo, su titular, es uno de los funcionarios más afanosos con la reelección del presidente Danilo Medina.
Es decir, que la reelección tiene rodillos, y a esos rodillos temen los legisladores que postulan la candidatura de Fernández. La situación, por tanto, no es tan grave. Solo basta con que los partidarios del expresidente no se pongan delante de los rodillos, o que cuando los tengan cerca, sencillamente se quiten.  Todo depende de sus habilidades o la rapidez con que sepan escurrir el bulto. Ese sería su caso, que no el de Fernández, cuya gravedad es mayor...
LA FÁBRICA.- Contra Leonel Fernández de seguro que la reelección no usaría rodillos, sino tractores, grúas y equipos más sofisticados, pues sería cosa de desbrozar el camino y salir de la maleza. O de recoger en la vía un vehículo que se quedó sin gasolina o se le dañó una pieza. Da gusto o pena oír cómo hablan de principios, de oposición a la reforma constitucional, y hasta poner a Juan Bosch de por medio, queriendo ocultar lo verdadero: la lucha por el poder. La circunstancia no importa tanto, aun cuando uno y otro la tomen de mampara. Fernández aspira a otro período, sin darse cuenta de que no tiene pueblo. Y Danilo Medina pretende otro mandato de corrido, sin hacer caso al impedimento legal. Lo ideal sería que ambos se quedaran en la gatera, pero a esta altura del juego luce imposible. Crearon las condiciones para que fuera uno o el otro, y dan a entender que si no fuera uno o el otro, el PLD saldría del poder. Lo de la fábrica de presidentes no se podrá por ahora...
BIZANTINOS.- Los alegatos de los seguidores de Leonel Fernández y Danilo Medina se van por la tangente, y los abogados que justifican o contravienen sus posiciones se graduaron en Bizancio y lo suyo es determinar el sexo de los ángeles, o determinar si realmente tienen alas. ¿Por qué conceder un cuarto período de Fernández, como si al nacer en la estrella de Belén brillara el designio de Presidente por toda la vida? Tal vez pueda decirse lo mismo de Medina, pero un segundo mandato es muy diferente a un cuarto. Medina resulta codicioso, pero Fernández agalludo. Los defensores de Fernández avanzan diciendo que en el 2008 la reelección estaba permitida, y que ese no es el caso de ahora. Lo cierto fue que se reeligió, y ahora intenta lo mismo. El impedimento de por sí no importa. Con la Constitución no hay problema, pues existen mecanismos para modificarla, y aparecen voces arrogantes, como la del ministro de Educación, que hablan de que la reforma es irreversible...
EL SÁBADO.- Ese tipo de pronunciamiento abunda y daña, por lo directo. El poder tiene maneras y palabras que obligan a la resistencia, y viendo la revuelta de los seguidores de Leonel Fernández en las cámaras, lo lógico sería irles por arribita, a la manera de El Último Tango en París. No así tan de golpe, sin caricias previas ni lubricación. A ese ánimo perredeísta de algunos peledeístas se debe el actual estado de cosas. A  hablar sin miramiento y violando los códigos que imponen prudencia. Pues al final de cuenta la reelección no afecta ni perjudica al PLD, como partido, ni a sus dirigentes, de manera individual, y si esa es la única forma que tienen los peledeístas de preservar el poder, sería tonto y necio no aprovecharla. Ahora, sí afecta las pretensiones faraónicas de Fernández, y a los beneficiarios directos de su retorno a la dirección del Estado. La discusión de ahora, que es pobre, tiene antecedentes inmemoriales. La Constitución intocada, por ejemplo. Jesús le ganó a los fariseos el arrebato del sábado: ¿Era el hombre para el sábado o el sábado para el hombre?...

Por Orlando Gil ;-