miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Cuándo una mujer llegará a la presidente en República Dominicana?

A UNA AÑO DE LAS ELECCIONES DEL 2016 SOLO UNA MUJER SE ATREVIÓ A ANUNCIAR SUS ASPIRACIONE Y YA FUE DERROTADA
Santo Domingo;- Las proyecciones que se tenían de que una mujer pudiera encabezar la boleta electoral de un partido político para los comicios de mayo de 2016,  parecen inciertas, pese a que la contienda de  2012  tres fueron candidatas a la vicepresidencia y una alcanzó esa posición.
A un año de los comicios solo una mujer se ha atrevido a lanzar su proyecto a la candidatura presidencial, Geanilda Vásquez, por el Partido Revolucionario Moderno, pero falló en el intento.
Para la fecha ya los partidos de Revolucionario Dominicano (PRD), Revolucionario Moderno (PRM), Reformista Social Cristiano (PRSC) y Alianza País (Alpaís) tienen sus candidatos y aunque el de la Liberación Dominicana no ha escogido el suyo, cinco hombres buscan la nominación, en un contexto donde se someterá una reforma a la Constitución  que apruebe la reelección del presidente Danilo Medina y frene las aspiraciones de Leonel Fernández, quien ha sido presidente de la República en tres períodos.
La lucha de la mujer dominicana en la política es una constante, sellada por la sangre y la valentía de María Trinidad Sánchez, Juana Saltitopa, Concepción Bona y otras en la guerra de Independencia.  La de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal en contra de  la tiranía trujillista, y el coraje de las mujeres del Movimiento 14 de Junio que alzaron sus armas en abril del 1965 por el retorno al poder del profesor Juan Bosch y contra la invasión norteamericana.  Destacamos a Hilda Gautreau, Yolanda Guzmán, Piky Lora, Emma Tavárez Justo,  Aniana Vargas y Teresita Espaillat por citar algunas.
Pero hoy  en la política partidaria el aparente enemigo, el machismo, está en sus propias organizaciones, a 73 años de que la mujer dominicana lograra el derecho al voto en 1942.
Obstáculos
La diputada Minou Tavárez Mirabal, la feminista Sergia Galván, la historiadora Carmen Durán, el sociólogo Antinoe Fiallo y la ex precandidata Geanilda Vásquez citan los obstáculos que, a su entender, impiden a las mujeres para alcanzar puestos de poder político como la presidencia de la República.
“Hay una estructura machista. Las mujeres no pueden llegar por sus méritos políticos sino por las migajas de poder que les dejan los hombres.  El machismo ahoga las capacidades y méritos de las mujeres”, cuenta Sergia Galván, directora ejecutiva de la Colectiva Mujer y Salud. Señala que estas también son discriminadas en la distribución de los recursos para la campaña, sin que haya una normativa que lo regule. También las perjudica el financiamiento de la campaña con un modelo caro, clientelar y corrupto. “Hay una concentración masculina de la riqueza”.
La experta considera que las mujeres poseen el liderazgo en los micro-espacios de la política, en las bases de los partidos y en las comunidades, pero que en los espacios de poder hay una sub-representación.  Como ejemplo sirve conocer que solo 17 han llegado a ser ministras. En la actual hay 21 ministerios y solo cuatro ministras.
La diputada Minou Tavarez Mirabal, quien renunció del partido de gobierno en mayo de 2014 por entender que  “el organismo político se ha alejado de los principios y valores que ella defiende” y está inmersa en la formación de una nueva organización,  Opción Democrática, señala que impera una cultura antidemocrática y sexista en los partidos tradicionales.
“Es una gran limitante el hecho de que nuestros viejos partidos sean organizaciones menos democráticas que la sociedad que dirigen y pretenden seguir dirigiendo”. Y si a eso además le sumas el hecho de que para evitar las poquísimas sanciones y evadir la ley optan, como ha ocurrido en numerosas ocasiones, por privilegiar candidaturas de mujeres que cuentan o dependen de la bendición de lo que alguien ha llamado “un macho alfa” de la organización.
Para Geanilda Vásquez las posiciones de las mujeres surgen como una ¨cuota¨ de los grupos que a lo interno de los partidos se reparten el poder, como si fuese un pastel.
Dice que los aportes que reciben las mujeres para la campaña son “pírricos” y en que el caso del sector privado, “el empresariado, que ¨invierte¨ en los proyectos políticos, sabe que las mujeres no se arriesgan a devolver esos favores a costa de su prestigio, por eso,  prefieren negociar con los hombres, lo que resulta una limitación porque también se excluyen de los recursos del sector privado”.
Para el sociólogo Antinoe Fiallo una mujer que venga de abajo, o de la capa social media no muy acomodada, le resulta “imposible o muy difícil moverse dentro de una organización política partidaria”. Dice que hay una disociación total entre el liderazgo femenino de los partidos políticos y la realidad cotidiana de la mujer de hoy. “Es una modalidad de sucesión del varón a través de una mujer que puede ser esposa, hija, entonces, esa mujer va a mantener una imagen cerca de lo varonil”.
Mientras que para la catedrática Carmen Durán,  la mujer ha participado históricamente en todos los procesos políticos desde la lucha separatista en el siglo XIX  y su papel siempre ha sido subordinado y excluido. Entienden que la estructura partidaria es patriarcal y las mujeres que han logrado hacerse espacios son heroínas.
Durán afirma que continúa siendo tendencia que las que han llegado más lejos es porque han estado al lado de un hombre de poder.
Las mujeres no se alejan de poder político 
Pese a todo lo antes dicho, la respuesta “no” es la que predomina ante la pregunta de si se alejan las mujeres de los puestos de poder,  aunque se requiere un cambio en la estructura política actual y legislaciones que permitan la paridad en los puestos de dirección y restrinja el machismo. Sergia Galván y Minou Tavárez coinciden en que se requiere una reforma en el sistema de partidos políticos que empiece con la Ley de Partidos y la electoral.
Geanilda dice que el ordenamiento jurídico, en materia electoral, actúa en desmedro de los dirigentes medios, sean estos hombres o mujeres. “La ley ha sido manipulada para actuar a favor de las grandes cúpulas partidarias, lo que limita la participación de la mujer, que le cuesta más escalar las posiciones dentro de los partidos políticos”.
La cuota del 33%, establecida en la Ley 12-00  para las mujeres en cargos legislativos, y  del 50% establecido en la Ley de Municipios 176-07, han sido consideradas como un avance en la lucha de las mujeres, pero obsoletas en el contexto de paridad. En las alcaldías se cumplió con este 50%, pero en desventaja para las mujeres dado  que, de 155 municipios, solo hay 11 alcaldesas, el resto son vicealcaldesas.
En el Congreso, donde la ley establece el 33%,  de 235 legisladores, solo  hay 51  mujeres. En la Cámara de Diputados,  la representación femenina es del 20.9% y en el Senado, presidido por una mujer, alcanza un 12.5%.
En la actualidad, las mujeres son alrededor del 70% en las universidades y el 51% de los votantes hábiles registrados en el padrón electoral.
En el padrón electoral las mujeres hábiles para votar forman el 51%  (al 17 de noviembre de 2014 tenía 7 millones 41 mil 537 electores hábiles, de los cuales tres millones 578 mil 110 son mujeres), en cambio la dirección de los partidos está dominada por hombres.
El Comité Central del PLD está integrado por 623 personas, de los cuales 97 son mujeres y en el Comité Político de 35 miembros hay cinco mujeres.
Otro ejemplo es la Comisión Política del PRD que tiene una matrícula de 267 miembros y solo cuenta con 40 mujeres.
 Asumir el actual liderazgo femenino
Carmen Durán dice que es una necesidad que se asuma la incorporación de la perspectiva de género en todo lo que tiene que ver con el accionar de la sociedad, en un momento en que, según afirma, hay una crisis de liderazgo masculino.
“Las mujeres en esta crisis de liderazgo pudieran, perfectamente, elevar propuestas en las que incorporen los lineamientos de alcanzar equidad, e igualdad en las propuestas de políticas públicas, tomar decisiones verdaderamente de poder”.
En tanto que Antinoe Fiallo sugiere a las mujeres una mayor participación  en los movimientos sociales, que es donde vaticina saldría el verdadero liderazgo femenino.
 “La mujer va a ir teniendo mayor presencia en América Latina en la medida que participa más activamente en los movimientos sociales, en La organizaciones urbanas y campesinas. A partir de sus propias demandas y sus propias planeamiento de reivindicaciones como comunidad y también en el sentido de retomar la figura femenina con todas sus implicaciones”.
Sueltos 
Lo que dice la Constitución
La igualdad está consagrada en la Constitución y  en los compromisos asumidos por el Estado dominicano.
 “El Estado debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la discriminación, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión;” establece la Constitución de 2010 en su artículo 39
En el Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género (Planeg II)  2007-2017  establece promover el liderazgo, la participación y representación política y social de las mujeres a favor de la igualdad.
El Consenso de Brasilia emanado de la Conferencia Regional Sobre la Mujer de América Latina y el Caribe 2010, en el cual los Estados, incluidos el dominicano,   se comprometieron a: Adoptar todas las medidas que sean necesarias, incluidos cambios a nivel legislativo y políticas afirmativas, para asegurar la paridad.
Igualmente, el Estado es compromisario de la Convención sobre la Eliminación de Todas las formas de Discriminación contra las Mujeres CEDAW, en la cual los Estados tienen el compromiso de asegurar la igualdad en todos los espacios de poder y toma de decisión y la no discriminación.