miércoles, 20 de mayo de 2015

“Al contar será el llorar”

A Luis Abinader tal vez haya que recordarle que se gana con la mitad de los votos, que un año antes de las pasadas elecciones Hipólito y él le llevaban casi 20 puntos a Danilo y que la oposición y el PRD, después de Bosch en 1962, nunca han vuelto a sacar más del 50 por ciento del sufragio...
Porque suele ocurrir que la euforia de triunfos electorales anticipados no sólo termina en grandes frustraciones sino que imposibilita los acuerdos y las estrategias de alianzas en mercados electorales tan veleidosos como el nuestro. Un síndrome histórico en nuestro medio.
El peor enemigo de un candidato con posibilidades de éxito es el triunfalismo que le contagian oportunistas que incuban sus ínfulas en proyecciones acomodadas e irreales de “cientistas” y “mercadólogos políticos” que casi siempre ignoran las singularidades de un electorado tan indefinido como volátil... Y ocurre lo de siempre: al contar es el llorar.
La oposición puede encontrar espacio siempre y cuando se unifique en el propósito común de sacar al PLD del poder, pero con ínfulas de grandeza no llegará a ninguna parte. Vencer a un partido con 12 años detentando el poder y exhibiendo las mayores cotas de simpatías populares, requiere un esfuerzo unitario que no se está tomando en cuenta.
Nuestro sistema electoral impone estrategias inteligentes a largo plazo porque ningún enemigo es tan chiquito hasta resultar insignificante... Si no, que le pregunten a Hipólito sobre su experiencia pasada.
Subestimando al PRD...Empezar una campaña presidencial subestimando al PRD bajo el argumento de la supuesta impopularidad de su presidente Miguel Vargas, es el primer gran error en la estrategia del candidato del PRM. Menos agresivo fue Hipólito Mejía después de la convención de marzo de 2011 y terminó pagando con una derrota que pudo haber evitado.
Es probable que Abinader ignore que si el candidato del PLD es Danilo Medina sus posibilidades se alejan mucho más, aún en el caso de que se una toda la oposición alrededor de su candidatura... Incluyendo a Miguel Vargas y a su PRD.
Porque los índices de popularidad del Presidente exceden el 70 por ciento en este momento, y aunque es improbable que esos niveles de aceptación se mantengan después de una campaña electoral confrontacional como la que se avecina, bajar a Danilo del 50 por ciento es tarea casi imposible.
Tal vez la estrategia de Abinader esté sustentada en la eventual división del PLD por las pugnas entre Leonel y Danilo, pero eso no pasa de una simple ilusión que se despejará en los próximos días. Peor todavía es ignorar que el PRD por sí mismo es un activo incuantificable en el escenario electoral por su tradición, por su simbología, por su historia...
... Le están guiñando el ojoA Miguel le guiñan el ojo de la acera contraria desde hace rato... Y está claro que él no tiene vocación suicida.
Es probable que Abinader esté desaprovechando el mejor momento para tenderle un puente de oro a Miguel que lo ponga a pensar en dos cosas fundamentales:
-Cuál sería el futuro del PRD si lograra la unificación de todos los grupos dispersos; y
-En cuál posición quedaría él, Miguel, si renunciara a su candidatura para apoyar a Abinader...
¡Otra cosa sería pedirle que camine mansamente al matadero...!
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com