miércoles, 15 de abril de 2015

Trance a superar en el PLD

La política dominicana tiene tan pocos planos que para seguirla en su día a día, y sacar conclusiones válidas, hay que llover sobre mojado y repetir apreciaciones. Por ejemplo, se hace cada vez más evidente que Leonel Fernández y Danilo Medina no comparten con sus seguidores sus pensamientos más íntimos. Los seguidores de uno y del otro se muestran desesperados, histéricos y desaprensivos, en tanto que ellos, al parecer, no se enteran. Todavía insisten los primeros en que Quirino Paulino Castillo fue traído al país por los promotores de la reelección, y de nada sirvió la visita que hiciera Medina a Fernández. Fernández debió haber contado a sus parciales, y éstos, con los detalles, no continuar echando plumas al aire que después no podrán recoger.
Los segundos se afanan en tumbar las murallas de Jericó, con trompetas incluidas, y sin embargo, el presidente confiesa que aún queda tiempo para referirse a su repostulación. Si hay prisa, no es suya, y si apremio, será de otros. ¿Por qué entonces no se sofrenan y acogen los plazos propios de quien se supone más interesado?...
EL ESTADISTA.- Danilo Medina se comporta como estadista, y sabe que lo eligieron por cuatro años, y que en ese tiempo debe llevar a cabo tareas importantes, sin distraerse ni un minuto en asuntos que no correspondan a su mandato. No maneja el Tiempo, pero sí su tiempo. ¿Cómo es que él lo entiende y otros no? El principal problema de los peledeístas de ahora es que no saben callarse. Cada cual, dirigente alto, o medio, quiere acreditarse, y salen a los medios a confundir la calle. Nada más hay que recapitular. Antes hablaba uno, y a lo sumo  dos, pero ahora todos. Y lo peor es que tienen fórmulas de solución a situaciones que se temen, pero que no acaban de producirse. Los peledeístas están subiéndose unos encimas de los otros, a ver cuál llega más alto, y eso es peligroso, pues podrían caerse todos al mismo tiempo. En verdad, hay más alarma que  daño. Llaman a Fernández y a Medina al orden, y  la realidad es todo lo contrario. La vigilia los va a matar por falta de sueño...
EL RUBICÓN.- ¿Acaso no dejó  Fernández sus tropas acantonadas al otro lado del río y no se atrevió, contrario a César, a cruzar el Rubicón y entrar a Roma sin permiso del Senado? Tampoco se conoce ninguna acción de fuerza de parte del oficialismo que pueda tomarse como respuesta a los desafíos. Si los seguidores del expresidente dicen crecer en la actual coyuntura, es porque el gobierno de Medina no hace lo que siempre se ha hecho: sonsacar, comprar, etc. Lo que se acostumbraba era que legisladores o dirigentes de nivel se declararan agentes libres y fueran adquiridos por el grupo que contara con la mejor chequera, y cuando de reelección se trataba, ninguna era más solvente que la del Estado. El melao, por tanto, no es de Medina, sino de Fernández. ¿Qué da? Nadie lo sabe ni lo dice, pero se hace claro que los senadores y los diputados no se afilian por amor al arte. Todos gozan, y lo hacen por adelantado, porque se sienten confiados en que repetirán en la boleta. Aunque son reeleccionistas de por sí, la Reelección no les garantiza otro turno al bate...
PROCEDIMIENTOS.-  El desenfado de Leonel Fernández y Danilo Medina, y el ánimo alterado de los seguidores de los dos, es el trance a superar en el PLD. Fernández y Medina tienen que dejar que sus parciales beban agua del mismo pozo que ellos, de manera que o todos locos o todos cuerdos, si es que persiguen iguales metas. Por ejemplo ¿qué es lo que demandan los “neutros”, los oportunistas del camino? Que Fernández y Medina se junten y lleguen a un acuerdo, de manera que el Comité Político sea armónico, toda una fraternidad, y el mar Rojo no tenga que abrirse, puesto que no habrá perseguidos ni perseguidores. Es decir, están planteando echar a un lado la democracia de los organismos y decidir como los amantes en los aposentos. Si otro fuera el ánimo, si el temperamento del partido fuera democrático, no habría que recurrir a vías ilegítimas. Nada de pacto. Solo dejar la democracia fluir, y si el inconveniente es una idea, someterla a referendo, y si una persona a plebiscito...

Por Orlando Gil ;-