martes, 14 de abril de 2015

¿Quién acecha a quién?

LO CONTRARIO.- Adelantaba la semana pasada que en la asamblea de dirigentes del grupo de Leonel Fernández, habría una de dos: o un repliegue táctico o un camino sin retorno. Sin embargo, visto el acto del domingo, hay que concluir que ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Fernández no hizo más que mostrar su coreografía. Bailar junto a Johnny Ventura el posible éxito de campaña “Ruge, ruge León”, que dice algo en principio, pero al final nada. Reza el refrán que “Perro que ladra no muerde, y por igual “León que ruge no ataca”. ¿Cómo tener un ejército y no empezar la guerra? ¿Por qué dejar que sus tropas hicieran el desafío y no corresponder con una orden de batalla?  Nada nuevo bajo el sol. Los mismos senadores, diputados, alcaldes y compañeros de ruta harto conocidos.
El performance tal vez hizo la diferencia, pues cada cual pudo sacar cuenta y comprobar hasta donde verdad o mentira.  Fernández tiene su campaña montada, y mejor que sus competidores internos, incluyendo la Reelección. Los gráficos fueron reveladores...
LO DE ANTES.-  Si se tiene buena memoria hay que recordar que Fernández gusta de este tipo de demostración. Lo del domingo pasado fue igual a lo que hizo al final de su último mandato con los dos millones de firmas, sabiendo como sabía que no era posible un tercer mandato de seguido. La actitud de los senadores tampoco es nueva, ya que no hay que olvidar la carta que suscribiera un grupo, en la que se le daba apoyo, pero sobre todo garantizaba estar siempre a su lado. Fue, entonces, una forma de exorcizar los fantasmas de la soledad del poder, que parece preocupaban o atormentaban a Fernández. Algo infantil, pero que es un estado que afecta a los exgobernantes. En especial aquellos que no confían en la trascendencia de su obra. Fuera por esa razón o por otra, Fernández quiso dejar sentado la fortaleza de su liderazgo en ocasión de abandonar el poder. Le interesan los gestos, no las palabras, y el domingo pasado hubo gestos, pero también palabras. Así cualquiera baila...
LA TANGENTE.-  Como no dijo que iba, pero tampoco que no iba, y se fue por la tangente de la unidad del partido, y solo se ocupó de resaltar sus antiguas hazañas, la situación interna del PLD está igualita a antes del acto del pasado domingo. Quien tuvo ojos para ver, que viera; quien tuvo oídos para oir, que oyera; y quien tenga boca para hablar, que hable ahora, o como en las bodas, calle para siempre. Los primeros en sentirse confusos son los peledeístas, y desde el mismo domingo no atinan a en qué pie están parados. ¿Por qué Leonel Fernández se guardó la pelota  y no tiró a primera, dando la impresión de que sus oponentes se embasaban por infield hit? Si se observa bien, se tiene que en la semana la Reelección no se movió. Fue cauta, prudente, y el presidente se concentró en su viaje a la Cumbre de las Américas, de donde vino más fortalecido en su imagen. Danilo Medina tuvo oportunidad de decir allá, en su encuentro con los periodistas, lo que no ha dicho aquí, y tiene prometido sobre su repostulación...
LAS CONVENIENCIAS.- Queda claro que una cosa es el ánimo de las tropas y otra el temperamento de los capitanes. Los subordinados se dejan morder por las ganas y quisieran empezar las refriegas, pero los superiores saben contenerse, y se contienen. Fernández no dijo, pero tampoco Medina. ¿Quién  acecha a quién? Lo único real, entonces, es que las dos principales fuerzas del PLD están movilizadas, que ninguna tiene en agenda la división, y que a la manera de Moisés, quieren que en la búsqueda de la Tierra Prometida participen representantes de todas las tribus. Es decir, que más importante que la asamblea de dirigentes de sus parciales, el pasado domingo, es el órgano ejecutivo del partido. El  Comité Político. Incluso, ya no interesa, ni luce decisivo, cual de los dos tiene más adherentes, que es la apuesta que se hace desde afuera. Todos estarán persuadidos de la suprema aspiración de conservar al PLD como una unidad, y en el poder, y si no actúan por principio, que sea por intereses y conveniencias...
Por Orlando Gil ;-