domingo, 26 de abril de 2015

La pausa de Leonel y el futuro del PLD


Es iluso esperar una rebeldía de parte del doctor Leonel Fernández, quien si algo ha tenido como líder de su partido desde la muerte del profesor Juan Bosch, ha sido Templanza para sortear las dificultades de su organización.

Santo Domingo;- El expresidente Leonel Fernández, al parecer, se está tomando su tiempo para que las aguas se tranquilicen antes de adoptar la postura de disciplina de acoger la decisión del comité político del PLD, que da paso a la posibilidad de que el presidente Medina sea repostulado en el 2016.
El doctor Fernández posiblemente tenía el pálpito de que la mayoría de los miembros del comité político respaldaría la modificación constitucional, un paso indispensable en ese partido para poder impulsar la reelección y permitir la postulación del presidente Medina.
Al pronunciar el discurso principal en el acto en el cual una representación de los dirigentes de sus cuadros a nivel nacional, se reunieron para endosar su nombre a la postulación, el sabio exgobernante no habló de que los vientos soplaban sino de que el partido debía ganar.
Se cree como cosa evidente que las encuestas del doctor Fernández, quien se ha manejado con varias compañías especializadas en el monitoreo de la opinión pública, daban un apoyo abrumador a la reelección, la encuesta entre el comité político seguía esa línea.
Nadie podría esperar una rebeldía de parte del doctor Fernández, quien si algo ha tenido como líder de su partido desde la partida del profesor Bosch, ha sido templanza para sortear las dificultades y continencia para los malos consejeros que se ofrecen solícitos a sugerirle qué hacer.
Si el doctor Fernández se mantuviera en la idea de que el presidente Medina no debe postularse y los congresistas que le son fieles rechazarían la modificación constitucional que lo permitiría, ocurriría una franca división en el PLD, que podría amenazar su permanencia en el poder.
El valor que ha tenido para el presidente Medina la constancia del apoyo popular que ha recibido desde que inició su régimen en el año 2012, muy superior a la de todos los presidentes de la América Latina, le ayuda mucho al momento de aceptar volver a postularse.
Aprecio por 2 períodos
El aprecio por dos períodos de gobierno seguidos al estilo de los Estados Unidos parece haberse enraizado en el criterio de muchos dominicanos por razones múltiples.
Algunos creen que cuatro años no son suficientes, otros valoran el buen gobierno y unos rechazan volver al pasado. Cuando se acercaba el final de su régimen de 2008-2012, el presidente Fernández, ya por la insinuación de sus amigos o por su propia ambición, acariciaba la idea de postularse.
Se recuerda que cuando decidió no hacerlo le explicó a un empresario que “uno planea un viaje a Montecristi pero si no puede llegar, se queda en La Vega”.
Se diría que la constante en el pasado fue que los gobernantes quisieran reelegirse pero contados uno a uno los casos, ninguno tuvo el respaldo popular de Medina, aunque gente corriente que lo apoya puede decir en privado que hasta su pueblo no ha llegado la mano bienhechora del régimen, cuando hay tantas carencias y tan poco dinero.
La impresión que tienen muchos dominicanos y de ello no escapan los miembros del comité político del PLD, es que si el PRM elige hoy domingo en su convención a Luis Abinader y éste lograra una compactación política a su alrededor, podría ganar o forzar una segunda vuelta.
En el seno del PLD puede haber una razonable sospecha de que los partidos PRM y PRD pudieran llegar a un acuerdo con grupos minoritarios opositores que tienen una fijación en sacar al oficialismo del poder, sobre todo si Medina no va.
En ese caso la grima podría apoderarse del PLD. Claro, la situación parece muy difícil porque el número de legisladores no alcanza para modificar la Constitución, lo que ha dado pábulo a la idea de que se pudiera producir como en el pasado, la renta de votos. Medina, entre tanto, sigue con su agenda muy tranquilo.
Algunos abogados consultados sobre el asunto de que la Constitución sea reformada, dicen que la del 2010, bajo el doctor Fernández, complació y amplió los derechos de los dominicanos, pero ignoró la capacidad del pueblo de mantener a un presidente más allá de un período.
En eso, avalado por la obra de Medina que la mayoría la considera buena o muy buena, basan su defensa de que se cambie el texto actual que impide un segundo mandato consecutivo y nunca más como estaba el 9 de octubre cuando el gobierno convocó una gran consulta popular.
El resultado de esa consulta, según los anales, fue que la mayoría deseaba que se implantara en la Constitución el modelo de los Estados Unidos, es decir, dos mandatos y después nunca más. Ese destino le impidió a un presidente bueno como Bill Clinton, volver al poder.
Honduras acaba de aprobar por consenso de sus expresidentes y de los partidos principales la reelección al estilo de los Estados Unidos, con el resultado de que algunos políticos prominentes que gobernaron y no pudieron reelegirse, ya se alistan para los próximos comicios.
MUCHA TENSIÓN EN EL INTERIOR DEL PLD 
Es inevitable que exista alguna tensión en el PLD, como afirman algunos titulares. No es solamente que pudiera existir un movimiento para desconocer lo que decidió el comité político de ese partido, sino que el doctor Fernández era la tabla de salvación para muchos.
Otros pensarán que moralmente el doctor Fernández estaría compelido a calmar los ímpetus de sus seguidores en las posiciones de poder en el Congreso, por cuanto si se produjera el rechazo a la decisión del comité político y perdiera la modificación, le sería difícil ofrecerse como el salvador de la situación y ser postulado.
En dos análisis anteriores observé que en círculos íntimos del expresidente Fernández se sugería la adopción de un cuatrienio sabático de forma que Medina pudiera postularse ya que en víspera de la reunión del comité político, solo él entre los aspirantes lo objetaba.
Fernández está al corriente, porque se publicó en los medios como resultado de las encuestas de diversas compañías de estudio, que su popularidad no aumentó sino que se mantuvo en baja durante largo tiempo; empeoró luego de las denuncias del capo Quirino Ernesto Paulino.
La salida del PLD y el grupo del doctor Vinicio Castillo del gobierno, cumple en algún sentido un término a una situación anómala en la cual ese partido y sus funcionarios fungían como una oposición casi declarada a las decisiones del Palacio Nacional y del presidente Medina.
Al retirarse del régimen quizás Medina vea el lado positivo. Tendrá sombreros para poner en varias cabezas de los suyos que esperan en el banco, restaurará la disciplina en el régimen y permitirá que mejoren oficinas públicas venidas al menos como la Dirección de Migración.
Por Guarionex Rosa ;-