sábado, 18 de abril de 2015

Ellos resuelven con insultos

LOS INSULTOS.- Los perredeístas (en versión vieja o moderna) cuentan entre sus virtudes una que es la mejor de todas: las dificultades mayores las resuelven con insultos, sea entre ellos o a los extraños que comentan sus hazañas. La todavía no concretada división es la mejor prueba. En ella cada perredeísta puso un insulto, dándose el caso singular de olvido ocasional. Los agraviados se perdonan, o solamente no vuelven hablar del pasado, y las relaciones continúan como si nunca hubiera sucedido nada. Y también de por medio van las malicias. Hipólito Mejía repitió no hace mucho lo que había dicho varias veces antes, de que en Miguel Vargas no se podía creer o confiar. Sin embargo, más recientemente se deslizó en vez de pisar la base. Más o menos que no tenía problema en entenderse con Vargas, puesto que se pasó años enemigo de Joaquín Balaguer y terminaron siendo grandes amigos. A la mente de todos asomó el mismo pensamiento: ese huevo quiere sal. Y aunque el huevo afecta el colesterol, y la sal sube la presión, nadie se come un huevo salcochado sin una pizquita de sal...
LA MALICIA.-  El huevo es el Hipólito Mejía precandidato del PRM y la sal es la necesidad de buscar votos dondequiera, teniendo en cuenta que en el padrón, más que consenso, hay desconcierto. Por ejemplo, en estos días hubo un incidente que no se reportó públicamente. Fue durante el operativo de revisión del padrón e inscripción de nuevos votantes. Los delegados de Luis Abinader quisieron hacer el consabido vaciado de listas sin contar con los de Hipólito Mejía, lo que, como hay que suponer, fue protestado por la parte afectada. La línea que se había bajado era clara: donde no haya  acuerdo, simplemente no se firma, puesto que para que un vaciado sea  válido debe contar con la aprobación de los dos bandos. No ocurrió en todos los lugares, sino en unos cuantos, y de seguro que esos casos se resolverán sin que la sangre llegue al río. Sin embargo, queda demostrado que cada cual está con cuatro ojos, y aunque  la  comisión organizadora quiso emitir una resolución, aceptando la situación sin consultar con los delegados, la pararon en seco...
La transparencia, por tanto, anda dando brincos como loca, y más que el proceso, importan las malas artes, y una de ellas es agenciarse votos de perredeístas que no forman parte del PRM. Ese coqueteo de Hipólito Mejía con Miguel Vargas, hablando de la posibilidad de enterrar las hachas antes de tiempo, es un elemento a tener en cuenta. Luis Abinader teme que le apliquen la Polémica de PLD que denunció Vargas como clave de su derrota en la convención del 2010, sin considerar otros aspectos o peligros. Por ejemplo, que el factor decisivo ahora no sean los peledeístas, sino compañeros perredeístas que siguen las orientaciones de Vargas. Esto es, que la cuña sea del mismo palo. Incluso, Mejía buscaría resguardarse de algo que se ve a leguas, o de lo que se quejan sus seguidores: tiene los “ampayas” en contra, y la prueba al canto es la rapidez con que llevan los trabajos o  el poco interés en resolver puntos de conflicto. En la reunión del pasado martes en las lomas de San Cristóbal, con dirigentes regionales de todo el país, se discutieron estas cosas con sentido bastante crítico...
EL ÁNIMO.-  En un proceso de convención, además de la papelería o la logística en curso: locales, dinero, personal, etc.,  hay que tener en cuenta el ánimo de los participantes. Y si eso es obligado  en cualquier partido, mucho más en el PRM, cuyo ADN es PRD puro. Los organizadores se afanan mucho en el conjunto y prestan poca atención a los detalles, olvidando que en los detalles es que el  diablo es grande. Si los preparativos de la convención anduvieran como Dios manda, no tendría tanto espacio la suspicacia, ni hubiera que resguardarse de la esgrima sórdida. Lo demás, es lo demás. Los recursos, que en principio se creyó que serían problema, han estado fluyendo. Hipólito Mejía cinco millones pesos, y Luis Abinader por igual, y los primos pobres Amaury Justo Duarte y Geanilda Vásquez, doscientos mil por cabeza. El resto se completa con un préstamo autorizado y con lo recaudado en una cena organizada por Sonia Guzmán con empresarios de Santiago. Incluso, se había aprobado un endeudamiento de 20 millones, y  parece que no se van a necesitar más que seis...

Por Orlando Gil ;-