viernes, 24 de abril de 2015

El problema de la reelección


AMBICIÓN.- El transitorio a incluirse en la ley de convocatoria de la asamblea revisora hace más daño a Danilo Medina que la reelección misma. Ese párrafo sería para impedir que por igual se presente en el 2020, como lo haría en el 2016 si se impone la reforma constitucional. Lo primero es que entre los peledeístas no existe nobleza política, y necesitan camisas de fuerza para que ninguno altere o violente el orden natural que se haya dispuesto. Lo segundo es que se hace evidente un acuerdo virtual, pues al sacar de juego a Medina en el 2020, se le abre brecha a Leonel Fernández, creando una situación parecida a la que se dio en Rusia entre Vladimir Putin y Dmitri Medvedev, turnándose en el poder. Ni la fábrica de presidentes de Fernández ni el auspicio de relevo de Medina. Esa podría ser la razón de que la comisión encargada deba reunirse más de una vez, y ser cuidadosa en la redacción, o que participen seguidores de Medina y de Fernández. Esa suerte de arreglo o de control de las oportunidades reduce el problema a simple ambición. El expresidente no se sació con tres mandatos, y el actual mandatario ni con uno ni con dos...

EL MODELO.- Lo de volver al modelo norteamericano es una excusa, y ni siquiera puede decirse a su favor que  sea original, o creativa, o imaginativa, pues nada más que llover sobre mojado. Esa fue la modalidad que se impuso en la reforma del 2002, la de Hipólito Mejía, y Leonel Fernández en pacto con Miguel Vargas la cambió en la Constitución del 2010. Los reeleccionistas de ahora quieren ser más papitas que el Papa y reivindican, ya no la Carta Sustantiva obra del PLD, sino la consulta que la antecedió. La popular convocada el 9 de octubre del 2006, en que la población -- en sentido general y de manera directa -- aprobó en un 48% la opción entonces vigente. Dos mandatos seguidos y nunca más. Hay que recordar que se audicionó en los 154 municipios existentes en ese momento, y de que los interesados dieron su opinión abiertamente. Ahora, ya no en escrutinio vivo, sino mediante encuestas cerca del 80 % apoya la reforma constitucional para asumir de nuevo lo pasado...
LOS MEDIOS.- Los actuales reeleccionistas quieren desplazarse sobre la ola más alta: la opinión mayoritaria de la población, sin darse cuenta de que siempre es lo mismo. En la dictadura no hay reelección, sino continuismo, y las reelecciones de Joaquín Balaguer, entrecomilladas por uno de sus colaboradores, fueron salvadas y consagradas como justas desde el momento que en un consenso de ignominia con la oposición se le nombró en vida Padre de la Democracia. Sin embargo, sus males afloran. Obvio que la reelección tiene pueblo, y en este caso no habría que forzar situaciones, pero los procedimientos siguen siendo los mismos. No se tienen todos los votos de adentro, y si se tuvieran, tampoco serían suficientes. Habría que buscar el resto, y tal vez algo más, afuera. Nadie cree ni espera que esos apoyos se consigan con persuasión, que opere la seducción propia del poder, o por contagio con el pueblo. Se habla del Hombre del Maletín, y podría ser perversidad, pero siempre se impone la sospecha... 
TODAVÍA.- El problema de la reelección, por ahora, son los seguidores de Leonel Fernández que ocupan curules en el Congreso Nacional, sean senadores y diputados. Podría pensarse lo mismo respecto a los legisladores de oposición, ya que tanto el PRD como el PRM advirtieron, incluso amenazaron con expulsar a los que hagan causa común con la reforma propuesta. Sin embargo, la entereza es poca y la constancia oficialista podría ser mucha. Lo que se dice a nivel de pueblo: Un número que gusta y un billetero que insiste. Las denuncias que se hacen actualmente son falsas. Todavía no hay compra de votos, y no puede haberla por una razón muy sencilla. No pueden repartirse las taquillas de un espectáculo que no se sabe si se dará, o cuando. Ahora, lo que sí hay es averiguación, deseo y, sobre todo, oferta velada. Nadie sabe ni podría saber cómo es que los diputados que no son del PLD consiguen los números de determinados funcionarios, y por Whatsapp, que ya el BB quedó obsoleto, les cantan al oído, como si fueran émulos de Anthony Ríos: “...estoy a tu orden ...”...

Por Orlando Gil ;-