viernes, 10 de abril de 2015

El triunfalismo de Abinader

BURLA.- El triunfalismo es bueno, puesto que es mejor sentirse ganado que perdido, pero conviene mantenerlo bajo control, porque los excesos llevan a situaciones de lamentar. Luis Abinader con sus juramentaciones diarias se siente ya como presidente de la República firmando decretos y nombrando compañeros. El pasado miércoles anunció a Hipólito Mejía como asesor de campaña, y no solo fue un mal chiste, y que nadie se rió, sino que ahora se teme la reacción de Hipólito Mejía. Ni siquiera fue provocación, fue algo peor, todo un bufeo, y no como los que hace René Fiallo en El Nacional, con fotos trucadas.
¿Por qué hizo eso, si no se le tenía como cuenta-cuento, y hasta ahora no se le conocía ninguna ocurrencia? Los repentes y los relajos eran de Mejía, e incluso, al mismo tiempo,  fortaleza y debilidad. Hace que la gente se sienta bien, que ría y goce, y nada mal, puesto que la política también es espectáculo. Lo de asesor, y de campaña, fue más que una burla...
REALIDADES.- ¿Aceptaría Mejía ser asesor de campaña si Abinader saliera ganancioso en la convención del PRM? Lo primero es que no puede ser asesor quien se queja permanentemente de sus propios asesores. Lo segundo es que no puede asesorar quien haya perdido 75 a 25, como asegura Abinader será el resultado final. Lo tercero es que Mejía no tiene condiciones ni temperamento para asesor, pues lo suyo es la calle y no los comandos de estrategia. Lo cuarto es que Mejía no es solo, y para mantener la unidad después de la convención habrá que integrar a sus seguidores. Lo quinto es... Si se empieza desde ahora a subestimar al contrario, a no buscar la vuelta a situaciones que indudablemente se producirán, no deberá sorprender que el sector derrotado no se suba a la patana. La experiencia de Miguel Vargas con Mejía podría darse de nuevo, y solo cambiando uno de los protagonistas.  Los agravios pequeños, son agravios, y el alma humana, además de fea, es sensible. Si a una persona se le da con el pie ¿cómo querer después que se levante?...
SITUACIONES.-  A esas situaciones entre tontas y burlescas me refería cuando advertí que Abinader iba muy rápido. La velocidad no es la mejor consejera y le atribuyen a Napoleón haber dicho a su ayudante de cámara: “vísteme despacio que ando de prisa”. Actúa como si la convención fuera antes de ayer y no el próximo día 26, que es la fecha acordada, y que por igual se considera apresurada. Dato al canto. Milagros Ortiz Bosch informó de un padrón de un millón seiscientos mil y las inscripciones en movimiento, y sin embargo, cuando al oficializarse se dio un número, este fue de un millón quinientos mil. Esto es, que en vez de crecer, se redujo. ¿Qué pudo haber pasado entre una declaración y la otra para que se produjera una baja del orden de los cien mil? La verdad es otra. Hubo perredeístas que no aparecieron en el padrón del PRD de Vargas, pero de igual manera ahora hay perremeístas, que deben entrecomillarse,  que no figuran como miembros del nuevo partido. El mismo desorden. El padrón es el talón de Aquiles de los perredeístas, no importa si antes PRD y ahora PRM... 
DEVUELTA.-  ¿Por qué no tomarse el tiempo y hacer las cosas como Dios manda y superar las dificultades del pasado? ¿Cuál es el afán de la Comisión Organizadora de armar un muñeco al que le falta una pata y la mitad de la cabeza? Es una forma de imponer a Abinader a la mala, con apariencia de a la buena. Difícilmente con un padrón anómalo y los mismos responsables del proceso, puede llenarse el cometido. Entonces, no les queda a todos más que el choteo. Héctor Guzmán, vocero de Mejía, respondió la provocación de Abinader, de que nombraría al expresidente como asesor de campaña. Habla de estudios que dan a la fórmula Hipólito-Abinader como ganadora en primera vuelta, sin que nadie que no sea Guzmán conozca esos escrutinios. Aunque en todo caso, lo que  trata es de establecer rangos, o de recordarlos, pues en las elecciones del 2012 Mejía de presidente y Abinader de vicepresidente hicieron la boleta del PRD. No obstante, Guzmán luce más generoso que Abinader. La vicepresidencia sería más que una asesoría...
Por Orlando Gil ;-