domingo, 22 de marzo de 2015

Por favor... no lo hagan

A este país le encanta un pleito. Es por eso que abundan los galleros.
Desde muchachos siempre hay alguien que se “jucha”.
O siempre “juchan” a alguien en contra tuya. Cuando crecemos comprendemos el de “echar pleitos” para divertir a otros.
Y entonces maduramos, al menos, un poco. Y comprendemos que bien pudo no valer la pena. Aunque siempre se pelea por ella, pero no hay pleito que lo valga.
Uno ya gobernó 12 años y anda buscando cuatro más para llegar a 16. ¿No son demasiados añosÖ?.
El pueblo le pide al actual que cuatro años son muy pocos y que necesitaría un período más para continuar los buenos esfuerzos que lleva a cabo.
Cuando se le preguntó al presidente Henriquez Cardozo, de Brasil si no buscaría un tercer período éste respondido: “Ocho años es una buena presidencia, pero doce es monarquía”. El presidente Cardozo es un referente como ejemplo presidencial en América Latina y fue lo mismo que hizo Lázaro Cárdenas en México; Pepe Figueres en Costa Rica y Rómulo Betancourt en Venezuela. Ya de estos últimos paladines he hablado antes.
Trujillo, quien creyó que el asunto era para siempre, terminó asesinado, un desagradable ejemplo en el hemisferio. Y Fujimori ha terminado ridiculamente asilado en Japón y ahora preso en su propio país ¿No es grotesco eso?.
¿Qué consiguió Francisco Lora exigiéndole su chance a Balaguer?Önada. Lo único que vimos es que Balaguer lo engañó y posteriormente lo relajó dejándolo como “heredero”, pero resultó que el heredero murió  primero.
El ejemplo de Lázaro Cárdenas ha probado su eficacia en México; lo mismo que el desprendimiento de don Pepe Figueres en Costa Rica y ni qué decir del de  Betancourt en Venezuela hasta que a Carlos Andrés Pérez se le ocurrió retornar al poder y todos conocemos las consecuencias de esa imprevisión.
De ese proceso surgió Chávez, y Carlos Andrés, sin merecerlo, murió en el exilio.
Yo personalmente preferiría que entre los dos escogieran a uno para “hacer lo que nunca se ha hecho” o interpretar que “los vientos” lo que anuncian son “buenos tiempos” para el país y no sólo para una facción que parece insaciable..
Déjense de esas ínfulas; vuelvan a sus viejos sentimientos y recuerden al Viejo que les ofreció todo lo que pudo, que ponderó con gran modestia la herencia que le dejaba al país.
Déjense de escuchar, el uno y el otro, esas insinuaciones pérfidas. En realidad pongan el oído en el corazón del país y óiganlo cómo vibra reclamando paz, seguridad, educación y trabajo.
Nadie puede, ni está obligado, a realizar lo imposible, el deber es garantizar la libertad y la seguridad de todo y no atizar como  siempre se ha hecho:  que cuando tienen el tiempo de educar e ilustrar lo que realmente hacen es fastidiar al otro y demostrar lo pequeño que somos espiritualmente.
Júntense por favor, hablen, discutan y lleguen al final a un acuerdo valedero que le abra las puertas a una nueva experiencia y terminen en solo cuatro más. Esa pretensión de dieciseis  ¡ni pensarlo!.
Este no es ni puede ser una monarquía. Háganle caso a Cardozo, a Ël le fue bien y a Lula también.
La Cifra de Yeni Berenice
La hermosa y carismática Fiscal del Disttito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, la ha puesto por los 411 al lamentar la alta incidencia de policias y militares en hechos de violencia en robo y narcotráfico. El juicio de la alta funcionaia no es compartido por el jefe de la Policía, general Castro Castillo, porque parece que se confundió con la cifra.
La funcionaria del Ministerio Público no dijo que el 90% de los policías y militares son adictos al crimen, sino que el 90% de los casos que se registran guardan esa proporción. Y esa incidencia de agentes policiales y militares involucrados en delitos, debe ser una de las cifras más elevadas a nivel mundial.
Ni siquiera en Colombia, en sus peores tiempos de inseguridad, se produjo un desbarre como ese.
Entendemos que jefe de la Policía y la Fiscal del Distrito deben hablar, e incluir en el diálogo al procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito.
Es la única manera de revertir esa situación que causa onda y legítima preocupación en el seno de la sociedad dominciana.
Es urgente encarar los entuertos.
Por Silvio Herasme Peña ;-