lunes, 16 de marzo de 2015

El PLD y el espejo del PRD

No hay nada tan cierto y que mejor refleje la acción del hombre político que sus propias palabras. Tal y como decía Salón de Atenas, de que las palabras del político son el espejo de la acción. Si partimos de ese postulado, la acción en términos políticos realizada durante el pasado fin de semana por los seguidores de Leonel Fernández para que este sea de nuevo el candidato del PLD para las elecciones presidenciales del 2016, mientras los seguidores del presidente Danilo Medina también se lanzaron a las calles a pedir su reelección, nos indica que habrá “choque de metro”. Sería bueno recordarles que de seguir este tipo de indecisión entre ambos grupos, el PLD estaría a un paso del espejo en que se mira el PRD
Eso se evidencia y muchos desde a fuera podemos verlo, en los enfrentamientos verbales y de otra naturaleza, que al parecer, existen entre sus seguidores y portavoces, aunque no de manera directa entre Leonel Y Danilo. Lo cual trae a la memoria nuestra, algo que ocurrió en los años ochenta, cuando los fenecidos presidentes de la República por el PRD, Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco, se enfrascaron en una lucha interna que no les permitió nunca más ponerse de acuerdo, provocando la salida del poder del PRD en las elecciones de l986, abriendo espacio al retorno del fenecido Joaquin Balaguer.
El comportamiento es un espejo en el que cada uno de los políticos muestra su imagen. De ahí vino el fracaso de Jacobo Majluta quien era para entonces el candidato perredeista y de la tendencia de Don Antonio. La derorta fue producto de las “bellaquerías” que hicieron desde el gobierno los seguidores de Jorge Blanco, que era del PRD, cuando todos entendían que ese partido habia llegado para instalar en el poder, en esa época, una fábrica de presidentes, de la cual saldrían, entre otros, Peña Gómez y Hatuey Decamps. Al final la fábrica quebró y cerró por 14 años, luego reabrió en el 2000 y cuatro años después cerró hasta el sol de hoy. El PLD sabe, que la simpatía es frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara del político, es el espejo del alma de los votantes. ¡Ojala que el PLD no se vea la cara, en el espejo del PRD!
Por Santiago Cuesta Kury ;-
santcuesta@yahoo.com