viernes, 6 de marzo de 2015

Mostremos los colmillos

LA FÁBULA.- El vecino que vivía en medio de la cuadra se acercó a la empalizada y le hizo señas al colindante de la izquierda, y cuando lo tuvo a tiro de voz, dijo bajito: “Los barcos están en el puerto”. Después cruzó el patio e hizo lo mismo con el ocupante de la derecha: “Los barcos están en el puerto”. Como hablaba en susurro, los dos pensaron que era un secreto que no se podía revelar, pero que tampoco guardar, como si fuera en un cuento de Gabriel García Márquez. Entonces, se dedicaron a compartirlo con el contiguo, el próximo, el inmediato, el adyacente, y el más o menos lejano, haciendo del barrio un solo murmullo y del pueblo la más entera de las murmuraciones. Así llegaron de uno en uno, de dos en dos, o en grupo, donde el maestro de la única escuela, y a quien se tenía como hombre sabio. Este los miró, y a manera de recriminación, casi les disparó: “¿Y dónde ustedes quisieran que estuvieran los barcos? ¿En el centro del parque, en la iglesia…?” – “¡Oh, verdad! Los barcos no pueden estar en otro sitio que no sea el puerto”… 
EN PUERTO.- La fábula anterior sirve para ilustrar el ánimo de personas o sectores que no entienden la medida del gobierno dominicano de retirar el personal de los consulados, como si fuera raro que los barcos estuvieran en el puerto. El canciller Andrés Navarro dijo la semana pasada que “todo tiene un límite”, y ese límite es el patrocinio de las autoridades haitianas a marchas que --como la anterior-- terminarán en asalto a sedes dominicanas. La diplomacia haitiana es de manos con manopla, y la dominicana de guantes de seda. Mientras los perros de la guerra haitianos se sacuden la baba, conviene que los dominicanos muestren sus colmillos. Danilo Medina y su gobierno se deben a los dominicanos, no a los haitianos ni a los organismos internacionales, y los dominicanos se resisten a esa política de apocamiento. El retiro de los empleados de los consulados es prudente. Dicen en estas tierras que “quien evita no es cobarde”. Supónganse lo que sería si se produjera una agresión, y esta fuera a cosas mayores. Como herir o matar un dominicano… 
SOBERANÍA.- No es que inicie una política de aislamiento, pero sí hacer entender que no puede hablarse ni negociarse con una pistola en la cabeza, como en los tiempos de Vito Corleone. Así, ninguna oferta puede rehusarse. Si los haitianos creen que pueden vivir sin los dominicanos, a los dominicanos no les queda de otra que irse acostumbrando a vivir sin los haitianos. Pues lo real, lo verdadero, es que los haitianos allá y los dominicanos aquí. República Dominicana se gobierna en Santo Domingo, y nunca desde Puerto Príncipe. Si hay que ir a Guatemala, a Guatemala se va, y si un poco más lejos, a Guatepeor, también. Si no quieren que el Masacre una, que el Masacre divida. Los dominicanos que hacen oficio de haitianos se resienten, pero la bandera a levantar no es el nacionalismo, sino la soberanía. El nacionalismo puede encontrar contradictores, pero la soberanía no. Cada nación reivindica un territorio, sin que haya que caer en la aberración nacionalsocialista del “espacio vital”…
CARICOM.- Si como se dice hay una nueva política exterior dominicana, el gobierno debe replantearse lo del ingreso del país a Caricom. Un desplante se entiende, dos se aguantan, pero tres y más de seguido no tienen sentido ni razón. Eso de que no se permite la entrada por el maltrato a los haitianos es un cuento tan pobre y poco convincente, que aquí no se haría ni en los caminos. Solo hay que revisar el tiempo que se tiene con ese can, y se verá que cuando se hizo la solicitud, no existían las situaciones de ahora. No había sentencia del Tribunal Constitucional, ni Ley de Regularización, ni operativos de legalización, y por lo mismo, tampoco plazos, ni necesidad de prórroga. ¿Cómo se explica que Caricom proteste por el maltrato de haitianos en República Dominicana y no haga otro tanto respecto a un maltrato peor en Bahamas, uno de los suyos? Si se chequea bien, los países del Caribe están tomando a Haití y los haitianos como condón para no preñar a República Dominicana, pues saben que el parto será la geopolítica. República Dominicana sola es una potencia ante el conjunto de esas islas…
Por Orlando Gil ;-
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