lunes, 23 de marzo de 2015

Las encuestas no pueden dar todas las respuestas

UNO EN DOS.- Las encuestas se empecinan en negar a Leonel Fernández la posibilidad de irse en la primera vuelta, como sucedió en el 2004 y 2008, siendo esa situación por el momento su principal handicap. Fernández no ganó en 1996 en primera vuelta, pero sí en segunda, y lo importante fue ganar. No se entiende porqué ahora, cuando todavía no es candidato oficial, lo avergüenzan con un desempeño que se pronostica precario, aunque en escenarios virtuales. Las mismas mediciones arreglan la carga al decir que se impondrá en la ronda final. Lo malo para Fernández es que esos mismos escrutinios colocan al presidente Danilo Medina por encima de las vueltas. Si por las encuestas fuera, el país podría evitarse el fastidio, si es que lo es, de las elecciones de 2016. Solo que el problema del mandatario no son las encuestas, sino el impedimento constitucional.
El PLD, por tanto, tiene la cara y el revés, pues cuenta con un dirigente que triunfaría en primera vuelta y otro que también lo haría, pero en la segunda...
EL CASO.- Lo interesante es que ese Leonel Fernández que todavía no es candidato, y que las encuestas dicen que no ganaría en primera vuelta, se lanza al vacío, confiándose en los vientos y que al final se abra el paracaídas y lo deposite sano y salvo en tierra. Las mediciones contrarias a sus intereses parecen no arredrar su ánimo, ni deprimirlo, como sí las revelaciones de Quirino Paulino Castillo, pues sin sonrojo se va a la calle, a crear empatía, y si hay que comer culebra frita, culebra frita comerá. Si Harry Truman se hubiera llevado de las encuestas de su tiempo, se entrega sin echar la pelea y no sale de la Casa Blanca a hacer campaña. Como sí hizo, con mayor denuedo y dedicación, siendo el primer candidato en sobreponerse a una encuestadora en época moderna. En ese entonces fue la Gallup, familia de la considerada biblia de estos días. Dicen los suyos que sus salidas son de calidad, pero son opiniones interesadas, pues en cierto modo, en sus recorridos, se mueve la misma gente...
EL LÍDER.- No obstante, hay que fijarse en un fenómeno que se va dando, y que no es nuevo, pero que en la actual coyuntura es una ayuda caída del cielo. Los individuos con cierta figuración pública que se van asociando a su proyecto y que juran defender su causa. Incluso, una causa que todavía no es causa. Fernández podría tener, pero todavía no tiene problema con sus compañeros peledeístas. Sin embargo, se hace evidente que la pava ya no pone donde ponía. Los números de las encuestas no solo favorecen al  Presidente como hombre público, o como gobernante, o como candidato, sino, y es la novedad, como líder del partido. Y aunque lo dice ahora la Penn Schoen and Berland, la gente del Palacio Nacional ya lo sabía. Al interesarse en ese aspecto, había pedido a las firmas bajo contrato que lo midieran. El hecho parece anécdota, pero no lo es. El pudor político impedirá que Fernández se valga del recurso de líder para promover su campaña interna. Ya no es líder del PLD, solo su presidente...
LOS CONVERSOS.- Sin que eso afecte, al parecer, su ascendiente sobre segmentos de la población o personajes de la política. Leonel Fernández, como presidente del PLD, debe firmar todos los protocolos de alianza con otros partidos y, asimismo, atestiguar el ingreso de figuras relevantes. Sin embargo, no. Las sardinas que pesca, muchas o pocas, no van a la sartén del PLD, sino que solo las acerca a su fuego. Creándose una situación equívoca, pero sobre todo posible. Si Fernández no fuera al final el candidato del partido morado, por cualquier impredecible, ¿qué pasaría con estos conversos?, ¿se irían o se quedarían? Además, hay otra pregunta, igualmente importante desde el punto estratégico. ¿Los que ahora llegan son suficientes para cubrir la diferencia que lo distancia de pasar en la primera vuelta? Las encuestas no pueden dar todas las respuestas. Baste saber que son perredeístas y reformistas, y que si no aprovechan, tampoco hacen daño...
Por Orlando Gil ;-