martes, 17 de marzo de 2015

El ZOO peledeísta

Hasta el momento en que esto se escribe, nada ha logrado convencerlo. Ni el apoyo popular creciente, ni la presión de sus cercanos colaboradores, ni el “gardéo a presión” de grupos económicos y su sociedad civil que han depositado en él su confianza. El presidente Danilo Medina no parece decidido a propiciar una modificación constitucional que le permita repostularse. Y ese hecho, con Leonel Fernández oficializando su precandidatura presidencial entre chicharrones y domplines, cambia totalmente el escenario político del PLD y de alguna forma del país político. Sin repostulación, y con el León suelto en la selva electoral, al PLD llega la hora de los delfines.
Aclaradas las incógnitas en torno a la repostulación de uno y el lanzamiento del otro, en el PLD queda pendiente una incertidumbre por superar: ¿Habrá o no habrá un delfín de Danilo Medina en las primarias peledeístas? Y si lo hubiera, ¿quién será? Habrá que dedicarse a leer las señales del Presidente hacia Temo Montás y Reinaldo Pared Pérez, aunque no luce descabellada (-y emisarios de ambos líderes han conversado más de una vez sobre el tema-) la idea que sugiere el apoyo de Medina y Fernández a un delfín consensuado entre ambos. Hablo de un delfín capaz de enfrentar con éxito al gran frente anti-PLD en formación, que tendría como candidato a Luis Abinader, “El Ungido”.
Graham Greene visita al PLD.
El posible delfín Medina-Fernández, “El tercer hombre”, deberá tener luz propia, y tanta, que no dependa del tradicional -y por tradicional no menos perverso- uso y abuso de los recursos del Estado para vencer a “El Ungido” Abinader. Y es que como en el amor, donde no basta con aspirar a mirarse en esos ojos verdetristemar, sino que debe uno lograr que ellos te aspiren, te miren (y se inspiren) frente al mar, así ocurre en la política. De buenas intenciones y malos “delfines” políticos está empedrado el camino del infierno, que para el PLD no es otro que el de la derrota electoral, la pérdida del Poder. El Presupuesto influye pero no determina, el clientelismo importa pero no decreta. En la lucha electoral el dinero NO lo puede todo, y tanto el PLD como el PRD, en diferentes momentos de sus luchas, lo han podido comprobar.
El árbitro.
Después de lo demostrado en estos 31 meses de gobierno, y convertido por mandato popular en el líder político de mayor y mejor valoración y CONFIANZA de todo el país; después de haber logrado hacer realidad el 9-1-1, la Jornada de Tanda Extendida, Quisqueya aprendiendo a “herir de muerte a la ignorancia”; después de viajar de sorpresa cada domingo para dar apoyo a unos pobres asociados en el trabajo, a los que sobra coraje y solo faltaba apoyo gubernamental; después de todo esto y un etcétera más largo que una ausencia, no imagina uno al presidente Medina empoderando o intentando transferir su popularidad a un candidato para que pueda en las primarias moradas derrotar a otro; aunque ese candidato se llame Temístocles Montás (su más querido y respetado) o Reinaldo Pared, y aunque “el otro” se llame Leonel Fernández.
“La tercera persona”.
Danilo Medina y Leonel Fernández en sus años uasdianos leyeron El Martín Fierro, me consta. Ellos conocen sus contradicciones, se reconocen como parte del mismo ciclo político y saben bien que se necesitan.
Desde 1995, de los grandes acuerdos de esos dos señores han salido los grandes triunfos del PLD, incluido el más reciente de los “Tres Frentes Electorales” de 2012.
De igual modo, pero a la inversa, de un gran desacuerdo entre ellos surgiría de forma INEXORABLE una gran derrota para el partido morado.
Entonces, don PLD,  “avive el seso y despierte”, que para encontrarle sentido a la vida nada hay como estar cerca de la muerte (la derrota)... y saludarla; como saluda Graham Greene y su novela “El tercer hombre”, que por evitar el lenguaje sexista, a partir de ahora llamaré  “La Tercera Persona”, no vaya a ser vaina... ¿comprenden? Al fin, Dios sabrá, o mejor, “sabrá Dios, uno no sabe nunca nada”. Bolero.  Con su permiso.