lunes, 9 de marzo de 2015

El Soberano es para diputados

Es quizá la única vez que los legisladores han estado unidos en el desacuerdo. Los representantes del pueblo entienden que los negocios políticos han marchado bien con el modelo en uso y no es necesaria la presencia de una legislación que altere el modus operandi.
En torno a la ley de partidos se montó un teatro donde todos compitieron por el premio de la mejor actuación.  Cada partido hizo su representación y el cuento escenificado fue convincente.
Hubo un aliado que  sería acusado de culpable de  frustrar la aprobación en segunda lectura del texto en debate. El PRM y su líder fueron crucificados de mentirillas. El PRD hizo una entrada y salida de escena como el bueno de la obra y el PLD fue el personaje que convida y luego vuelca la mesa.
En el coro hubo actores secundarios que son conocidos por sus siglas; y menor importancia legislativa que  fueron parte del elenco. 
Los voceros de la  sociedad civil también actuaron y hasta protestaron por lo aprobado en primera lectura. Ocultos por el ciclorama  los actores se reían hasta doblarse de ganas. Estas sesiones legislativas fueron lo más parecido a la lucha libre norteamericana, que son mejor montadas que las pantomimas de Jack Veneno y Relámpago Hernández.
La comentada, traída y llevada ley de partidos es una ambición, un sueño que nadie sabe cuándo dormirá en una cama de oportunidad. Los dirigentes políticos saben que estos atados no les convienen.
Yo antes había escrito que la sociedad civil quiere meter en cintura a los políticos pero que ellos son los que tienen la correa. Nada que buscar por ahí. Ante una petición es difícil que los políticos digan: no. Esa afirmación negativa es inexistente  en su vocabulario. Si la presión es fuerte pero es una soga al cuello “merenguean” la salida con  múltiples artimañas.
La intención legislativa volverá al Congreso. Los partidos de “oposición” reintroducirán el muñeco pero son minoría. El texto será una pelota  lanzada de un lado a otro hasta que ya el proceso electoral lo convierta  en inconveniente.
Esta actuación de los legisladores no es antojadiza. Es parte del juego político. Cuando hay un proyecto que altera las operaciones de sectores de poder también ocurre lo mismo. Otros textos  han dormido el sueño de los justos.
La ley para los partidos seguirá roncando.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com