martes, 24 de marzo de 2015

El punto de no retorno

En la carrera hacia el poder existe un punto de inflexión que llega cuando resulta imposible dar marcha atrás aunque se quiera... Justo donde se encuentra ahora el ex presidente Leonel Fernández.
Bajo ningún predicamento lógico podría entenderse que a estas alturas Leonel abandone la intención de candidatearse para dar paso a la reelección de Danilo Medina, y ni pensar que declinaría a favor de un tercero que lo jubilaría a destiempo y le arrebataría el liderazgo partidario.
Cualquiera se animaría a pensar que el lanzamiento de la candidatura de Leonel precedió a un entendimiento con Danilo, pero en ese caso nadie comprendería por qué los afanes reeleccionistas se han incrementado más que amainar una vez que el leonelismo se tiró a las calles.
Está claro que una eventual reelección debe superar una reforma constitucional que aún en el caso improbable de que unifique el voto peledeista tendría que agenciarse el apoyo de otros 20 legisladores de la oposición para componer la mayoría de calidad que se exige.
Y aunque se sabe que sumar votos de la oposición no sería tarea laboriosa, mucho más difícil resultaría unificar a los congresistas del PLD fanatizados en un antagonismo que no deja espacio a razonamiento ecuánime.
El reeleccionismo activo
Cuesta creer que el activismo por la reelección sea tarea inconsulta de un danilismo a ultranza y fanatizadoÖ Pero más difícil todavía resulta comprender acciones que tienen a todos los “opinólogos” confundidos y haciéndose la misma pregunta: ¿cuál es el juego de Danilo Medina?
Lo lógico es que en escenario tan favorable, con tres cuartas partes del país pidiéndole con sinceridad que siga por otros cuatro años, Danilo proponga la reforma constitucional, que se convoque un plebiscito y que la gente diga democráticamente lo que desea.
Lo apetecible habría sido que los dos líderes del PLD se pusieran de acuerdo y que fuera Leonel quien liderara esa reforma poniéndose al frente de los legisladores de su partido...
... Pero eso no ha pasado, y lo que se percibe es que en el Palacio se incuba la reelección. Pero como secreto de Estado.
Analogía con la pelota...
En la pelota de sabana siempre se creyó que humedecer la bola con saliva le daba al lanzador la oportunidad de obtener mejor rotación en sus envíos para pronunciar más las curvas y sacar al bateador de balance Luego se comprobó que la trampilla surtía efecto contrario.
En el beisbol organizado se les permite a los lanzadores eliminar la sudoración de la mano de lanzar utilizando una bolsa de pet-rubia que está siempre disponible en el montículo, y aunque el ensalivamiento está prohibido, los árbitros ni siquiera le ponen atención al viejo hábito contraproducente.
Pero en la política es diferente En la política se ensaliva la pelota para hacer lanzamientos endemoniados que con frecuencia buscan la cabeza del contrario obligándolo a lanzarse aparatosamente al suelo.
La analogía no es ociosa. Es justo lo que acaba de ocurrir en el Partido de la Liberación Dominicana con este juego por el poder. Leonel le hizo a Danilo un lanzamiento en rotación y con la pierna alzada que ni siquiera Marichal en su mejor época.
Danilo no se ha ponchado pero está con dos strikes sin bolas y Leonel fresquecito en la lomita con el ampaya a su favor...

¡... Y todo por dejarlo llegar al punto de no retorno!
Por César Medina ;-