viernes, 20 de febrero de 2015

Quirino, ficción y morbo

LA FAMA.- Andy Warhol de seguro que no conoció a Quirino Paulino Castillo, y si a éste le preguntaran por el padre del arte pop, diría que no sabe quién es uno ni qué lo otro. Sin embargo, Warhol supuso que existirían personajes como Paulino Castillo y los consagró con una de sus frases más memorables: “En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos. Todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria”. Ni más ni menos lo que está sucediendo ahora: Paulino Castillo vivió sus quince minutos de fama, aunque difícilmente de gloria, pues Los Quince de Quirino no son Los Quince de Florista. Warhol pensó esos quince minutos de fama y de gloria en el campo en que desempeñó sus actividades. Las artes plásticas y el cine. Los de Paulino Castillo, en cambio, serían “jodiendo la pista”. Aunque en su caso la fama se vuelve equívoca, ya que no se conforma con quince minutos, como los de la Z. No obstante, 15 minutos son 15 minutos, y se aprecia que los medios acreditados empiezan a recogerse. El reclamo de pago tendrá que hacerlo por vía marginal...
LOCUACIDAD.- No se entiende por qué Paulino Castillo vivió en el lejano sur y en la capital de bajo perfil, si era, como se demuestra ahora, tan locuaz. Un hombre que maneja la palabra como un foete, y ni José María Vargas Vila, con su pluma, lo superaría. Habría que preguntarse con qué lo alimentaban en la cárcel norteamericana que se volvió elocuente y capaz de desafiar el destino político de un expresidente en afanes de retornar al poder. El mismo en cuyo gobierno fue apresado con un cargamento de droga y que firmó su extradición a Estados Unidos. En las redes se apoya su cruzada contra Leonel Fernández, olvidando que la venganza es un plato frío, y que no busca reivindicarse moralmente, sino fastidiar a quien dice ahora no lo conoce. Ahora, nadie toma tanto empeño si no es por una razón muy grande. En el caso sería un desplante. Como si hubiera esperado solidaridad de antiguos beneficiarios, y esta nunca llegó...
EL ASPECTO.-  Sin dudas que Paulino Castillo piensa como Cosa Nostra, y se confiaba en sus procedimientos. Lo usual es que cuando cae preso uno de sus miembros, La Familia se ocupe de alimentar y cuidar los parientes del encarcelado, de manera que no se vea tentado por la oferta de las autoridades y revele secretos de la Organización. Leyendo la transcripción de su entrevista, ese aspecto se hace evidente. No solo procedieron contra él, siendo como dice haber sido el más consecuente de los colaboradores económicos, sino tampoco contestaron sus cartas. Él no entendió, ni le conviene entender ahora, que la sociedad política se maneja con códigos diferentes a la sociedad criminal, aunque en determinadas circunstancias se den la mano. Aceptar una carta suya, en los tiempos de la investigación, era implicarse, y contestarla, peor. Hacerse reo ipso facto. Incluso, el no lograr ese cometido, dañó los propósitos ulteriores de las autoridades norteamericanas. No pudieron involucrar a ningún peje gordo...
FALSEDADES.-  Quirino Paulino Castillo no será un personaje de la historia, pero lo ayuda la ficción y el morbo, dando lugar a versiones que no responden a la verdad. Por ejemplo, se dijo que fue al consulado dominicano en Nueva York a sacar la nueva cédula en compañía de dos Marshall, su escolta, cuando -- en verdad -- en las dos ocasiones fue solo. Incluso, él mismo aclaró que no está en  programa de testigos.  Igualmente se habló de que era capitán del Ejército, que fue ascendido en el gobierno de Hipólito Mejía. Falso. En la certificación de baja se dice que entró a la institución con el rango de primer teniente y salió con el grado de segundo teniente. Y el documento tiene fecha 5 de diciembre de 2014, y sin duda fiel al registro de ERD, pues lo firmó el coronel Carlos J. Carrillo Castillo, director de Personal. Paulino Castillo, por tanto, nunca fue capitán, y esa promoción, considerada pecaminosa en su momento, no figura en su hoja de servicio.  No es una inferencia lógica, pero si vale preguntarse cuántas de las cosas que se dicen o dice el “acreedor” son ciertas...

Por Orlando Gil ;-