sábado, 21 de febrero de 2015

Moralista Quirino ataca a LF

El último proyectil del arsenal difamatorio contra Leonel Fernández es un cañonazo de salva: Hace mucho ruido pero no produce bajas. Quirino como artillero político solamente ensucia el espacio aéreo. Ese personaje no es buena ayuda para los que pretenden fusilar socialmente al expresidente de la República. 
El dedo acusador de este condenado por narcotráfico tiene otros tres dedos de su mano que lo incriminan;  está marcado por el descrédito. Las andanzas de Quirino Ernesto Paulino por el  mundo del pillaje no es cosa de ahora. No requiere presentar su hoja de servicios. Es un acreditado profesional del delito carente de credibilidad. 
Entiendo que es mala práctica periodística darle espacio legal al morbo. El sensacionalismo vende pero deja sabor de arena en la boca. Abrirle una ventana a la pestilencia es enrarecer el ambiente. Hay suficientes temas políticos en debate para perder el tiempo con Quirino, un sujeto que fue apresado en el 2005, en el gobierno de Leonel por encabezar una banda internacional de narcotraficantes. 
Quirino se presentó el pasado lunes como un hombre serio, pero sus acusaciones son la miseria de la argumentación. Este intento de venganza fue crónica de anemia conceptual. 
Acusar no es probar, pero contra políticos y personas como Leonel Fernández no es la probatoria lo que cuenta. Basta con lanzar lodo. Los que no dan la cara tienen la esperanza de que ensuciarán lo suficiente para mancharlo de manera perpetua. Destruirlo moralmente con calumnias es el objetivo político.
Quirino es solamente una pieza más del sainete contra Leonel Fernández. Cuando salió del poder urdieron todo tipo de acusaciones con la intención de disminuir su popularidad. Hubo golpes de azote sin resultados. Actualmente las encuestas muestran que sigue en ascenso. Es la primera opción legal con posibilidad de ser elegido Presidente en el 2016.
Nada ha valido. El líder del Partido de la Liberación Dominicana con sus aciertos como gobernante eleva esa organización política a ser la principal. Son logros imperdonables.
Ya que no puede Quirino (sus representantes o patrocinadores) borrar los  méritos de Leonel Fernández tienen que recurrir a la bajeza, porque el águila vuela tan alto que no se le tumba con tirapiedras ni asustan cotorras que hablan inglés. 
Un líder por errar debe ser criticado o combatido pero su moral, honor y vida privada deben ser respetados.
Quirino, líder de opinión pública, ¿quién lo soñó?  
Por Alfredo Freites ;-