martes, 10 de febrero de 2015

El panorama pre electoral

EL ESPACIO.- Hace tiempo que observé que había espacio para una opción nueva, potencial, posible. No estuve inventando nada, pero sí acogiendo resultados de encuestas de carpeta. De esas que se hacen, pero no se publican,  y que sirven de instrumento de trabajo. Esto es,  para conocer la realidad verdadera, y no para apurar percepciones o aprobar suposiciones que  tan diestramente se manipulan, en ocasiones. Sería cosa de 9, 10 u 11 puntos. Nada del otro mundo, ni  para ganar en el 2016, pero sí para irse posicionando, estableciéndose como fuerza diferente y de un probable cambio futuro. Solo que algunos ciudadanos de este país no pueden dejar de ser dominicanos, y no mudan de ánimo, ni en pelota, ni en política, ni en otras manifestaciones humanas. No ahorran, y lo que ganan, se lo gastan de una vez. Escriben versos, y cuentos, pero no novelas, pues este género demanda largo aliento. Que no trabajan la jornada completa, ni día tras día, y les encanta un “puente”, aunque no puedan darse el lujo de un resort y solo par de frías y dos o tres manos de dominó. Así que la oportunidad, cuando aparece, solo asoma...
LA “VÍCTIMA”.- La primera “víctima” de la encuesta Gallup-Hoy sería la Convergencia, pero no porque se lo haya propuesto, sino por lo que en la guerra se llama “daño colateral”. No es verdad que Guillermo Moreno  va a acercarse a ese colectivo en formación, si sus números se acercan a los de Luis Abinader y a los de Hipólito Mejía, dependiendo del escenario de elección. Se conoce su renuencia, e incluso estuvo promoviendo una alternativa, de manera que si eso era antes, con más razón ahora que una medición ajena lo sube de rango. Sus porcentajes no son el producto principal, pero sí un subproducto a tener en cuenta, y hasta considerar una recomposición de fuerzas. No es cosa de soñar, pero es mejor partir de un 8,9, ó 10,5, ó 18,2, y hasta un 23,8, que de cero. Gente del PRM, o del H-16, o de la Convergencia, habían previsto la situación, pero no como algo irremediable. Incluso, recomendaban, y recomiendan, que se le vaya echando maíz como gesto de buena voluntad. Si se produce una segunda vuelta, se impondría lo que en política es difícil, pero no imposible: nobleza obliga...
LOS REFORMISTAS.- El paisaje no es el mismo cuando el tren va en movimiento, y cada encuesta hay que verla como una muestra de ocasión. Por ejemplo, ya no incluyen a los reformistas en la operación de suma y resta, y no es que les hayan quitado el cuaderno, sino que ellos no hacen la tarea. Prefieren mejor salir a recreo. O como los muchachos desaplicados de una época, irse a brillar por las calles, sin provecho ni utilidad, y dejando el aula vacía. Es fácil mirar y apreciar. Dije brillar, pero igual podría decir de feos. Feo Eduardo Estrella, feo Amable Aristy, feo Luis Toral, e incluso feo Quique Antún, que da vuelta y vuelta y no acaba de lanzarse. Los reformistas andan con los peledeístas y no aprenden. Después de la infausta experiencia del 1994, los peledeístas fueron los primeros en escoger candidato, a Leonel Fernández, y por eso pudieron beber agua limpia. Los reformistas debieron haberse puesto en eso desde hace tiempo. Colocarse en la acera de enfrente, pero no a tirar piedras, pues no se vería bien, ni sería elegante, y mucho menos noble, pero sí a sacar la lengua...
LO SUTIL.- La gente del PRM debe darse cuenta, pues tiempo hay, pero apremia. Lo que se ve hasta el momento, es que harán perder al PRD, su antigua organización, pero igual se quedarán en la calle lamiéndose las heridas. Los perremeístas no llenan el cometido juntos, y menos separados. Se dedican a denunciar el órgano de elecciones, pero no saben cómo armar una convención. Y se las pasan haciendo aprestos sin sentido, sin advertir que lo que necesitan es un candidato y no una convención. Hasta con un chele para arriba se zanja la cuestión. Lo importante no es Hipólito Mejía o Luis Abinader, sino constituirse en opción de poder. Si es por la Gallup-Hoy, ni Mejía ni Abinader cobran las expectativas. El PLD tiene contradicciones, y ese es un hecho indudable, pero nadie discute su fortaleza, aun cuando  las encuestas exageran. Además, entre los peledeístas hay elementos de sutileza, que no se observan en los perremeístas. No es lo mismo contradicción que confrontación...
Por Orlando Gil ;-
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