viernes, 20 de febrero de 2015

Canibalismo político blanco

Modernos y perredeístas se viven lucrando de los desplantes que le hacen al otro. Exhiben las adhesiones de los migrantes como los aborígenes norteamericanos hacían con las cabezas de los blancos. Quieren imponer el miedo. Así muestran la fuerza de su crecimiento.
Ocurre sin embargo, que hasta ahí llega su proselitismo.
Se quitan unos a otros los mismos militantes procedentes del PRD.
Hasta los juramentan una y otra vez en el PRM o dan con toques de tambor el retorno de uno que estaba ido o sentado en las dos sillas. Los blancos de origen o militancia no crecen más allá de su frontera emocional.
Ahí está el detalle fundamental.
Los perredeístas de un lado y otro tienen una extensión geográfica limitada, que en su última medición electoral contaba con el 42 por ciento de los votos. Es a partir de ese contorno que están contando.
Y entonces suman lo ajeno como propio y restan las fuerzas contrarias haciendo números contables en cuaderno aéreo. Los periódicos de todos los días son estímulo a los egos de los dirigentes, sobre todo del PRM que anotan cada simulado como una baja real. Se están creyendo sus propias invenciones. Los artesanos de uno y otro lado fabrican muñecos de ficción.
Los del PRD no hacen tantas exhibiciones, porque están centrados en agilizar su proceso de selección de candidatos y apagar temprano las disensiones internas que podrían derivarse de los disgustados, pero en el PRM es importante hacer gala de crecimiento, abultando la suma de simpatías con fines de abollar la convención que elegirá el candidato presidencial.
Las publicaciones de gente que llega, que antes estaba en el otro lado, están como los mítines del pasado, que se hacían para mostrar al contrario el arrastre que se tenía. Sin embargo, esto no es más que levadura al chin de harina.
Bulto, allante y movimiento.
Las elecciones se ganan con votos. Se requiere de gente nueva que añadan fuerzas a las simpatías que se tienen. No es devastando al PRD o al PRM que ganarán las elecciones sino mostrando una coherencia y disciplina que sustente una oferta electoral creíble. Sería más aceptable, desde el punto de vista de la seducción política, que los blancos o curtidos muestren los peledeístas que están atrayendo. Algo difícil de hacer.
El PRD entero no le ganó al PLD. Difícil que lo haga fragmentado.