
El
escenario electoral con Leonel de regreso, que se proyectó por meses a
título de conjeturas y eventualidades subordinadas a que Medina se
presentara o no a la reelección, ha comenzado a despejarse en la misma
medida en que al peledeismo lo abruma la posibilidad de que en las
elecciones del dieciséis la trulla opositora le caiga encima como los
pavos.
Leonel unifica en su contra no sólo a la oposición política
sino también a los grupos de presión nucleados en la sociedad civil y a
sectores liberales y de la izquierda tradicional que hacen causa común
con figuras del poder capitalista que no le perdonan haber manejado el
gobierno durante tres períodos al margen de sus intereses y apetencias
particulares.
A eso se agrega el escaso entusiasmo que esa
candidatura pudiera provocar en los sectores danilistas y en grupos
minoritarios del PLD-- el principal de ellos encabezado por Temo
Montás--, que se muestran radicalmente opuestos a su retorno, a pesar de
que en los tres períodos de gobiernos leonelistas fueron de los más
beneficiados con posiciones y canonjías.
Se despeja el panorama
El
pasado martes Danilo echó un balde de agua fría a quienes venían
proponiendo insistentemente su reelección. No podía ser más claro en los
argumentos con que respondió preguntas de los periodistas a quienes
agasajó con un almuerzo opíparo en Palacio a propósito de cumplir dos
años en el gobierno:
-Es normal que todos los presidentes reciban sugerencias y presiones para que se reelijan;
-Los procesos electorales tienen plazos fatales para escoger candidatos;
-Su familia no quiere que él siga en los trajines presidenciales;
-Las aspiraciones de algunos funcionarios-precandidatos son legítimas;
-En el momento oportuno emitirá su opinión sobre la reelección, “si es que el tema aún lo requiere”; y
-Como
Presidente no va a recibir los beneficios de las dos plantas a carbón
de Punta Catalina porque entrarán en servicio en 2017Ö
Resumiendo
en esos seis temas la conversación del Presidente Medina con los
periodistas, se hallan tres pistas contundentes sobre su decisión de no
correr por la reelección: a)
-Por primera vez Danilo involucra a
su familia-- particularmente a su mujer y a sus tres hijas--, en
decisiones políticas de Estado y de tanta trascendencia en su núcleo
familiar más íntimo, y fue claro al señalar que ellas le han pedido que
vuelva a casa en 2016; b)
ñFijará su posición sobre el tema al
vencerse el plazo fatal de las candidaturas “si es que el tema aún lo
requiere”. Esta última frase lo define todo: está diciendo que llegado
ese momento existe la posibilidad de que él no tenga que definir nada
porque el tema se haya diluido; y c)
ñSu gobierno no recibirá los
beneficios de las dos plantas a carbón porque entrarán en servicio en
2017Ö Y es lógico que si él no será el presidente en 2017 es porque ha
decidido no reelegirse. ¿Se requiere más claridadÖ?
¿... Y por qué será Leonel?
A
Leonel Fernández le convenía como a nadie la reelección de Danilo
Medina. Simplemente porque con la reelección habría ganado tiempo para
terminar de reciclarse; además, ello implicaba una reforma
constitucional que sacaba del juego a Danilo en 2020, escenario ideal
para su retorno.
Como Danilo no va a la reelección, Leonel está
obligado a ser el candidato del PLD, quiera o no quiera, vaya a ganar o
vaya a perder, en vista de que una decisión contraria lo saca de la
política. De no ser candidato, pierde el liderazgo partidario y su
espacio de principalía electoral porque competir con Danilo en el veinte
sería su peor negocio.
Esta vez Leonel no tiene el triunfo
asegurado como sí lo tenía en el 2004 y en la reelección de 2008, aunque
el análisis superficial lo considere “un paseo” dada la división del
principal partido de oposición.
En las elecciones del dieciséis,
Leonel tendrá que batallar contra muchos factores adversos: fuerzas
económicas poderosas, sectores externos de poder determinantes a veces,
la maledicencia de grupos de la sociedad civil con capacidad de generar
opinión pública y probablemente contra algunas conspiraciones internas
en su partido.
El ex presidente no debe ignorar esa realidad y
saber que el momento pudiera ser un mal aliado a partir de que su salida
tempranera provocará la consolidación de un bloque opositor con espacio
para sobreponerse a la división del PRD y armar una candidatura que
obligue un balotaje con resultados impredecibles.
¿Otra alternativa en el PLD?
Una
candidatura opcional a Leonel en el PLD no se percibe en la coyuntura
actual a pesar del ostensible avance de Reinaldo Pared y Francisco
Javier García, en ese mismo orden. El liderazgo del partido y haber sido
tres veces Presidente de la República le dan enorme gabela a Leonel en
la carrera por la nominación.
Fuera de Reinaldo y Francisco
Javier, las otras candidaturas menores no son tomadas en cuenta.
Radhamés, Domínguez Brito y Temo son simples rellenos.
La ventaja
de Leonel sólo podría verse mellada, que no derrotada, por una
participación abierta de Danilo a favor de otro precandidato, actitud
contraindicada en el manual de prudencia política que aplica el
Presidente.
Danilo por sí mismo contrapesa a Leonel, que no así
por delegación de liderazgo, independientemente de que dirigentes
peledeistas de todo el país han comenzado a buscarle el lado a Leonel en
tanto se aleja la posibilidad de la reelección.
Opción poco ortodoxa...
Otra
corriente danilista menos ortodoxa se plantea la conveniencia de que el
PLD pierda las elecciones del dieciséis y Leonel termine derrotado por
una opción opositora compelida a encarar los déficits presupuestarios
que se ven llegar de forma ominosa en la economía del país.
Para
ellos Danilo también tuvo respuesta en su reunión del pasado martes con
los periodistas que cubren la fuente palaciega: es un hombre de partido y
apoyará al candidato que elija el PLD en las próximas elecciones.
No
dio la más mínima señal de que esté apoyando a alguno de los
precandidatos peledeistas. Su cercanía personal cuasi familiar con
Reinaldo tampoco compromete su participación en una campaña que en este
momento se ve definida a favor de Leonel.
Lo que determina
cualquier lectura al encuentro del martes con la prensa es que Danilo
Medina sigue concentrado en la tarea de gobernar sin escuchar siquiera
las voces que reclaman la reelección.
Y mientras el gobierno pasa
la prueba de su primera mitad con buenas notas, la discreción del
Presidente todavía deja en algunos de los dirigentes más fanatizados de
su corriente partidaria la idea de que aún es posible seguir en el poder
más allá del dieciséis...
... Asistidos sólo por la esperanza de que sea una “Ödecisión nacional...”
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